007Hay libros de management con enfoque académico, otros que adoptan la fabulación con la pretensión de aleccionarnos y, en esa ingente biblioteca de empresa, también podemos encontrar alguno escrito desde la observación, con la introspección de la mano, documentos basados en la vivencia, creados con agudeza y no exentos de sarcasmo porque, si a la psicología del chiste nos remitimos, la chanza, el contraste agrandado, la burlesca dramatización inesperada no sólo resultan licencias sorpresivas, son recursos elocuentes en el necesario contraste con la realidad. Así es como me parece que Jesús Portilla Jiménez ha ido desgranando, a lo largo de 143 páginas, una crítica a esos jefes ‘de pacotilla’, incompetentes, que se creen con licencia para mandar esgrimiendo, por único argumento, una de las bases más débiles de la autoridad: su rango. Dejando al descubierto su falta de visión y el aletargamiento en el que han sumido su sensibilidad.

Releyendo el volumen impreso, me cabe la satisfacción de saber que Jesús me brindó la ocasión de conocer su propósito antes de que su manuscrito llegara a la imprenta, por lo que puedo atestiguar que lo ha realizado con mimo, que ha revisado sus páginas una y otra vez, que ha querido dejar muy claro que su libro alberga el propósito de ser considerado una crítica constructiva, una alerta para jefes noveles, y no tan nuevos, que tienen en su mano hacerse mejores mandos, pues el autor de “El podio de los triunfadores” considera que va siendo necesario humanizar las empresas y piensa –con acierto- que la función principal de los jefes es impulsar y contribuir a desarrollar a aquellos sobre quienes se les ha conferido una responsabilidad de mando. Y, en efecto, la función servicio es la misión esencial de los líderes.

Líder 007 con licencia para mandar” es un libro que se deja leer con facilidad. Partiendo de numerosas anécdotas, tan reales como la vida misma, Portilla aporta sus comentarios, muchas veces sustanciosos, tratando de estimular la reflexión sobre el significado del verbo mandar.

Uno de los aspectos que más me ha gustado de esta obra es que “007” obra la vez de lo que en dinámica de grupos se conoce como el “emergente”. Un rol que expone lo que todo el grupo piensa y nadie se atreve a expresar. Y, siendo así, el prolijo escrito de Jesús aporta la ventaja de permitir escuchar lo que la gente piensa, lo que los subordinados se callan. Deja oír -a quien quiera escuchar- lo que pocos se atreverían a decirles, cara a cara, a esos mandos de postureo que todos conocemos o hemos conocido.

Un libro apto para mandos y no mandos y, desde luego, para quienes aspiran a no incurrir en los errores del anti-liderazgo.

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