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8. Llamadas

1) Adolfo Suárez, junio de 1977. Transcripción del discurso emitido por Televisión española: http://www.constitucion.es/escuela/recursos/textos/puedoprometer.htm

2) Ampliar información en:

http://es.wikipedia.org/wiki/Zen%C3%B3n_de_Elea

3) La fe es un salto paradojal en lo absurdo. Véase también:

http://es.wikipedia.org/wiki/S%C3%B8ren_Kierkegaard

4) Javier Cremades:

http://www.casadellibro.com/fichas/verCriticas/0,,2900001174733,00.html?codigo=2900001174733.

Consultar también:

http://www.elmundo.es/navegante/2007/07/18/tecnologia/1184746196.html

Visitar su blog:

http://javiercremades.blogs.com/mi_weblog/

 

7. Negociar a la baja

 

Finalmente, mencionar que una actividad consustancial a la administración entraña saber negociar, lo que supone tener que ser persuasivo. ¿Cómo serlo cuando no se tiene credibilidad? ¿Cómo negociar cuando se parte de la desconfianza? ¿Qué obtener cuando se improvisa la comunicación? ¿Cómo saber qué conviene ceder cuando no se ha planteado la visión del interlocutor, ni los máximos ni los mínimos?

 

Aunque no reparemos en ello, todo acto humano -hasta el más simple-, todo comportamiento, todo pronunciamiento, es un acto de comunicación.

 

Cuando no se preparan las reuniones, cada vez que se improvisa una alocución, en el momento en el que se sale del paso con un comunicado, en aquellas ocasiones en que no se ha tenido en cuenta el perfil de la audiencia o se ha subestimado el momento en el que se encuentra la organización, en cada ocasión en que no se cuidan los mensajes, cuando los informes no se estudian a conciencia; es decir, cuando no se está en posición de “escucha”, establecer una comunicación eficiente resulta prácticamente imposible.

 

Sépanlo, cada vez que quienes no se han ganado a pulso el derecho a la palabra, usan de ella, se desacreditan, quedando en ridículo ante los trabajadores.

 

¿Sabe cuál es la prueba del líder? Que le sigan, no que le obedezcan. ¿Cuántos seguidores cuenta entre sus filas?

 

© jvillalba

 

6. Administrar la desinformación

 

Comunicación e información van de la mano, pero no son la misma ‘cosa’.

 

La información son los datos contextualizados, mientras que la comunicación significa un intercambio de información en cuyo proceso los datos se pueden sustraer o incrementar e incluso dotarles de nuevos significados.

 

Antes la información era un selector de clase y se identificaba con ‘poder’; hoy, la información se construye entre todos y el ‘poder’ -o micropoder (4), como alguno ha apuntado- descansa en el intercambio de la información, en democratizar la comunicación que es -en esencia- multidireccional; es decir, la comunicación de una sola vía hoy (¡anótenlo!) no resulta creíble y está abocada al fracaso.

 

Hoy, la rumurología, o sea la consecuencia de la falta de información, tiene cauces que antes no tenía para expresarse: adopta la forma de blog, promueve foros, crea listas de distribución, se ayuda de la mensajería instantánea, filtra rumores, socava la participación, es capaz de promover denuncias y puede hacer caer gigantes con pies de barro. Sobran los ejemplos.

 

Si quiere que su equipo le siga, es decir, si se ha propuesto evolucionar de jefe a líder, comuníquese con su equipo y trabaje codo con codo y dé ejemplo; no sólo le seguirán, se comunicarán con usted y su nivel de información no sólo crecerá, sino que cobrará realismo y le convertirá en un observador imparcial, dotándole de objetividad.

 

© jvillalba

4) Javier Cremades:

http://www.casadellibro.com/fichas/verCriticas/0,,2900001174733,00.html?codigo=2900001174733.

Consultar también:

http://www.elmundo.es/navegante/2007/07/18/tecnologia/1184746196.html

Visitar su blog: http://javiercremades.blogs.com/mi_weblog/

 

 

5. Todo el mundo se sabe comunicar

 

¿Quién dijo que la comunicación no es una cuestión que exige mucho trabajo? La comunicación exige un gran esfuerzo: como poco, hay que reunir los datos y establecer el fundamento, se necesita reflexionar y posicionarse, es preciso conocer a quien se destina el mensaje, hay que determinar lo que se quiere decir, cómo y cuándo decirlo, hay que elaborar el mensaje, es necesario decidir el vehículo de transmisión y la fórmula que se va a emplear, hay que prever las repercusiones y hay que adelantarse para pronosticar reacciones, además hay que considerar el momento, pero, siendo la comunicación un elemento vivo, también hay que estar dispuesto a saber mantener un diálogo fresco, abierto, espontáneo (no improvisado), natural, que estará tanto más reforzado cuanta mayor preparación haya habido para abordar el hecho comunicacional.

 

© jvillalba

 

4. Gestiono muchos asuntos a la vez

 

Hablando de un consejero delegado, en esta ocasión del País Vasco, me explicaron que éste se encerraba en su despacho a diario durante una hora –en la  que no se le podía interrumpir so pretexto alguno- para pensar, pues tenía el convencimiento de que ésa era la principal actividad que justificaba su sueldo: pensar para actuar. (Él, había tomado esto de algún gurú)

 

¿Cuántas actividades somos capaces de atender a la vez? ¿Podemos estar reunidos con alguien y atender el teléfono al mismo tiempo? ¿Puedo salirme de una reunión para atender el móvil? ¿Puedo estar reunido con alguien, revisando un proyecto, por poner el caso, y dejar que alguien irrumpa en mi despacho para atender o decidir sobre cualquier otro asunto?

 

Lo cierto es que cada cosa requiere su tiempo y que atender varias cosas a la vez a lo único a que conduce es a desatender  todas ellas, pero la cuestión es que cada asunto que tratamos lo hacemos mediante la comunicación, acto que cortocircuitamos o interrumpimos a menudo.

 

© jvillalba

 

2. No tengo tiempo

 

No hay tiempo para comunicar. ¿Usted se lo cree? Si usted no se lo cree, por qué exige de sus trabajadores ese ejercicio de credulidad o, quizá mejor, de fe (3) –entendida en el sentido que le diera el danés Søren Aabye Kierkegaard-.

 

El tiempo es el que es, pero es exactamente el mismo para todos. La diferencia estriba en su modo de empleo o, lo que es lo mismo, destinamos y repartimos nuestro tiempo en aquello, y sólo en aquello, que nos parece importante; para lo que no lo sea –seamos francos-, no tenemos tiempo.

 

Dígame usted cuál puede ser la percepción de los trabajadores. ¿Cuánto tiempo dedica a comunicarse con ellos? Y, cuando lo hace, ¿cuál es el objeto de dicha interacción? Le invito a descubrir sus centros de interés, le sorprenderá lo fácil que es ponerlos de manifiesto. Durante una semana lleve un registro minucioso del empleo de su tiempo, se dará cuenta de las contradicciones en que es capaz de incurrir y de lo distanciados que se encuentran su discurso y sus prácticas.

 

Recuerde que la comunicación es multidimensional (hablada, escrita, no verbal, comportamental) y que todo lo que nos expresa comunica por nosotros. ¿Cuánto tiempo dedica a la comunicación con otros? ¿Con quiénes interactúa más? ¿A qué actividades destina su atención? Lo reconozca o no, la comunicación requiere tiempo –su tiempo y el tiempo de usted- y no se puede improvisar.

 

© jvillalba

3) La fe es un salto paradojal en lo absurdo. Véase también

http://es.wikipedia.org/wiki/S%C3%B8ren_Kierkegaard

 

1. El movimiento se demuestra andando

 

Usted sabe que la comunicación (communicatio) significa sentirse unos a otros, pero ¿lo pone en práctica? Usted sabe que su autoridad depende de su credibilidad, pero ¿cuán creíble resulta cuando es sentido por otros? La comunicación influye decisivamente en estas cuestiones. “Puedo prometer, y prometo (1)” fue el lema de una campaña para el éxito, pero ¿qué me dice de cumplir lo prometido? ¿Y de cumplirlo en tiempo y forma; es decir, oportunamente y con coherencia?

 

Hablo desde la perspectiva de un trabajador, que es la visión –aunque no la única- que suelen olvidar algunos directivos cuando alcanzan una posición de mando. ¿Sabe cómo percibimos –en general- los trabajadores sus habilidades de comunicación? “Deficitarias”. Algunos de ustedes tienen un déficit funcional que a la postre les resta ascendencia, pero he visto a muy pocos capaces de reconocerlo y ponerse a trabajar para fortalecer esa debilidad.

 

¿Sabe que le digo? Que “el movimiento se demuestra andando”, que fue el argumento contundente que le espetaron a Zenón de Elea (2), allá por el S. V a. C., y lo retomo, porque en materia de comunicación el pensamiento directivo sigue sembrando de aporías las empresas del S. XXI d. C. Voy a los ejemplos.

 

© jvillalba

1) Adolfo Suárez, junio de 1977. Transcripción del discurso emitido por Televisión española: http://www.constitucion.es/escuela/recursos/textos/puedoprometer.htm

2) Ampliar información en http://es.wikipedia.org/wiki/Zen%C3%B3n_de_Elea

Autor

Javier Villalba

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