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Si la prueba indiscutible del líder es que le sigan, la peor consideración que puede tenerse sobre un jefe es que los subordinados lleguen a preguntarse “¿Para qué te necesitamos?”. [Artículo completo]

Promovido por Atos Origin, quienes hemos acudido hoy a Teatros del Canal, hemos tenido ocasión de disfrutar de la 5ª edición de “INnovautas 09 La conquista de nuevos espacios”, donde hemos podido visualizar el significado de la lexía el futuro presente.

Una densa agenda que se ha resuelto con dinamismo, profesionalidad, humor y propuestas innovadoras basadas en realidades contrastables.

Omitiendo las muchas cuestiones, de concepto y de detalle, que han llamado mi atención –ver los tag del post-, pongo el foco en dos conclusiones que me interesa resaltar:

(1) O las empresas aprendemos a comprometer en nuestra actividad a todos los intervinientes en la cadena de valor o, poco a poco, iremos renunciando a tener futuro; es decir, a pervivir en la vida del cliente (y de la sociedad).

(2) Las personas hemos ‘mutado’ y hemos cambiado nuestra forma de ver el mundo y de instalarnos en diferentes contextos: personal, familiar, social y profesional. El eje axial se ha desplazado y pretender gestionar una empresa con las viejas verdades ya no funciona. Para encontrar el equilibrio sostenible se impone escuchar, asimilar, traducir, adaptarse, asociarse, anticipar y proponer en la dirección que marca el futuro.

Hoy en día, el establecimiento de conversaciones con todos los grupos de interés y la vigilancia competitiva son ya actividades irrenunciables para las empresas.

Aprovecho para citar a Enrique Palau, que nos ha obsequiado con la frase “Sin datos no hay contratos…”, y para darle mi reconocimiento a Inma Shara, que ha puesto un broche de distinción, apasionamiento, frescura y naturalidad en el ante cierre de la jornada.

© jvillalba

No todo es comunicación, pero todo comunica.

 

Hacer público un debate sobre la comunicación me parece un acierto. Quienes tenemos alguna responsabilidad en comunicación estamos llamados a reforzar con nuestra presencia esto que yo veo como una necesidad social –incluirla en la agenda de actualidad-. Creo, además, que representa una oportunidad de aprendizaje para quienes tenemos la obligación y el deseo de conocer lo que acontezca en este ámbito profesional.

 

En esta primera convocatoria del Ágora de la comunicación, albergo la expectativa de tomarle el pulso a la actualidad de esta materia, que se adjetiva desde diferentes perspectivas que interesa tener muy presentes, pues no todo es comunicación, pero –se quiera o no- la comunicación está en todo. Mi objetivo principal es plantearme nuevos interrogantes sobre cómo llevo a cabo mi actividad profesional.

 

Hablando de la comunicación interna no creo que a estas alturas a alguien se le ocurriera despreciar públicamente su importancia en las organizaciones, pero lo cierto es que todavía no se le reconoce el estatus que en mi opinión tiene ni en la práctica se le confiere la importancia que, coincidiendo con otros colegas, creemos que reviste.

 

La comunicación interna, en concreto, está a la búsqueda de modelos formales capaces de refrendar su impacto en la cuenta de resultados, pues en la actualidad no resulta una práctica homogénea en el universo de organizaciones como sucede, por ejemplo, en el ámbito de las relaciones públicas, frente a lo cual me temo que los ‘internistas’ escondemos algún tipo de complejo profesional. No en vano, ahora mismo la comunicación interna sigue a la búsqueda de una definición que admita proponerse y sea capaz de reflejar su esfera de competencias.

 

En evitación de fantasmas e interpretaciones variopintas, me parece que hay que empezar por fijar con claridad meridiana y acordar explícitamente cuál es la importancia de la comunicación en las organizaciones y en cualesquiera de sus especialidades. Según lo veo, la comunicación es un medio y nunca un fin en sí misma. Un medio que se puede utilizar o desdeñar para conseguir determinados objetivos, que son los que verdaderamente importan, pero que muy posiblemente o no se logren o cueste mucho más hacerlo si no utilizamos la palanca de la comunicación para ello. Desde esta perspectiva, es una herramienta al servicio de la estrategia, que es lo que nos toca demostrar con hechos y cifras a quienes trabajamos en este área si queremos obtener el reconocimiento que hoy en día no tiene la comunicación interna.

 

Según mi perspectiva, la comunicación interna es una función transversal, al servicio de la estrategia, que tiene un objetivo explícito y alberga un propósito implícito: administra los flujos de información y de comunicación en el seno de la organización, contribuyendo a gestionar y a difundir el conocimiento organizacional, y trata de influir en sus públicos para generar actitudes y conductas alineadas con el pensamiento estratégico, la cultura y los objetivos de la organización.

 

Para finalizar, considero importante recordar que los ciudadanos de esta sociedad de la conversación, entre otros cambios trascendentales, hemos ido evolucionando desde la figura del receptor-espectador a la del productor-contribuidor. Las audiencias ahora detentamos un micropoder del que antes no éramos conscientes; se han generado nuevas clases de públicos en red que cobran fuerza; existe un amplio cartel de prescriptores que han dado lugar a nuevas fórmulas de influencia; la información y su transmisión ya no es sólo cosa de uno y se ha convertido en cosa de muchos y de terceros… y no dejan de aparecer nuevos escenarios conversacionales. Estos ciudadanos no son ni más ni menos que nuestras audiencias, nuestros clientes, que ahora, por suerte, nos imponen la necesidad de reaprender a comunicarnos si, como primer paso, queremos captar durante algunos segundos su atención y las empresas que no lo consigan, se quedarán fuera de la conversación. La comunicación es el medio que representa la oportunidad de subsistir en la conversación global.

 

© jvillalba

 

Dato. Unidad de información aislada que, mientras permanece aislada, admite diferentes interpretaciones.

 
Información. Conjunto de datos que admite tantas más interpretaciones cuanto menor sea el número de datos.

Conocimiento. Información contextualizada, lo que dota a la información de un significado, tanto más preciso cuanta menos entropía tenga el contexto.

 

Aprendizaje. Incorporación y asimilación del conocimiento.

 

El saber. Es el conocimiento tácito.

 

El enseñar. Es hacer explícito el conocimiento.

 

La competencia. Es el conocimiento en acción.

 

© jvillalba

 

La comunidad educativa tiene como finalidad ser un repositorio de conocimiento, que administra, y transfiere saberes.

 

Diferentes facultades se agrupan en torno a una Universidad. Así se forjan diferentes perspectivas que nos permiten interpretar la realidad de múltiples maneras, unas veces complementarias y otras irreconciliables; más alejadas cuanto más se refieren a valores o a creencias. Un ingeniero analiza su entorno de manera diferente de como lo hace un paleontólogo o un jurista… o un psicólogo.

 

En una cosa se parecen una universidad (que administra varias facultades) y una industria (empresa de automoción, por ejemplo): ambas organizaciones administran información, pero no la misma ni con la misma finalidad.

 

Ambas la convierten en conocimiento -pero no de la misma clase- y lo transfieren -no de la misma manera- para interpretar de manera particular su realidad circundante, atender a sus necesidades y proyectar su saber en los servicios que prestan o por medio de los productos que crean.

 

Una empresa de automoción -ya sea fabricante de automóviles o perteneciente a la industria auxiliar- aplica su conocimiento al desarrollo y fabricación de automóviles, o de componentes, y de elementos complementarios y extensivos al core business -como son los elementos de seguridad activa y pasiva-, obteniendo beneficios, si es el caso, con la demostración de su saber hacer (materializado en productos o servicios), que trasciende a la creación de productos y a la manipulación de los mismos.

 

El conocimiento aquí se articula de manera diferente y se dirige específicamente a lograr un fin que difiere de los fines educativos.

 

© jvillalba

 

La cuestión principal que me llama la atención sobre las fuentes abiertas es su accesibilidad, lo que significa que cualquiera, todos, mis competidores tienen acceso a la misma información, por lo que la diferencia estribará básicamente en:

 

  1. La capacidad para seleccionar pocas fuentes relevantes, pero con elevada garantía de credibilidad y saberlas explotar incrementando su valor; posiblemente relacionando paquetes de información dispersos y alejados o incluso con las fuentes de información informal captadas en el seno de la organización.
  2. La habilidad para interpretar, de manera particular y aventajada, la misma información, bajo el prisma de ser capaz de relacionar lo que a otros se les escaparía.
  3. La facultad de beber de fuentes abiertas, accesibles, pero menos transparentes (textos grises/documentos grises: tesis doctorales, reuniones de docentes, investigadores y expertos sobre la base de supuestos de investigaciones en curso, quizá aún en fase de experimentación y validación) y menos explotadas.
  4. Localización de versiones desemejantes, sobre la misma información de partida, quizá albergando la expectativa de descubrir oportunidades o amenazas, nuevos nichos o futuras barreras o, incluso, inversiones de tendencias.

 

© jvillalba

 

El maestro ha de hacer un esfuerzo antes de ponerse a enseñar si pretende provocar un aprendizaje, lo que no sólo significa que ha de hacer explícito parte de lo que sabe, sino que también tendrá que encontrar el vehículo apropiado para transmitirlo; es decir, encontrar la fórmula (vía) para trasvasarlo, de él al alumno, hacer que le llegue, lo que sólo será posible si éste quiere, o sea, si permeabiliza sus membranas, uno de cuyos requisitos es la atención activa.

 

(Me viene la imagen de un avión repostando en vuelo)

 

Pero queda una segunda parte, el alumno (permeable, atento, interesado) recibe, pero tiene que asimilar lo que recibe, introyectar en él esa píldora de saber, y ejercitarlo para hacerlo suyo, deformándolo, reformateándolo a su estilo, para convertirlo en conocimiento (de momento, tácito).

 

Si me permitís que adopte un paralelismo orgánico, en la infancia hay muchas conductas que se repiten ecolálicamente, por imitación, incluso llegan a forjar una mecánica muscular de actos repetitivos que pueden llegar a parecer gestos con pericia, que pueden llevar parejas conductas muy elaboradas. Por ejemplo jugar con el teléfono (estoy viendo a uno de mis sobrinos). Estas conductas son meras y burdas imitaciones, pero son la base para luego asentar un conocimiento (veo a mi otra sobrina, que es más mayor y ya es capaz de hablar por teléfono; aunque no de sostener una conversación con alguien que no vea delante suyo).

 

Me estoy acordando ahora de mis primeras clases de Tai Chi Xuan. Suponen un esfuerzo brutal, repites y repites movimientos, preguntas, corriges, repites… Acabas con agujetas, semana tras semana. Puede parecer que los has aprendido, pero mientras que no los integras y concatenas, secuencia tras secuencia de movimientos, no los haces propios, no consigues incluirlos en tu repertorio de conductas ni tienes conocimiento de su significado, del que tú tendrás que imprimirle a esta práctica; cuando lo consigues, empiezas a saborearla /sapere/ y a aplicarla en tu provecho; antes de esto no eres capaz de mostrársela (hay una diferencia con enseñar) a alguien.

 

Un chiquillo puede canturrear y repetir la ‘Tabla del siete’ todo lo que quieras, hasta la saciedad, pero en tanto no se implique, no lo relacione con algo conocido para averiguar algo que desconocía (insight), mientras no lo aplique y le encuentre el significado que para él representa, no sabrá aritmética, pues, salvo para que le premien o para que no le castiguen, la aritmética no le resulta útil. Lo que no es útil (para uno y de algún modo) no se aprende, que es lo mismo que olvidarlo, aunque se haya repetido muchas veces.

 

Termino con un aserto que se opone al dicho popular: “El saber ocupa lugar”.

 

© jvillalba

 

Me asalta la curiosidad. ¿Son las comunidades de práctica (CP) el nuevo ‘olor del mes’?

 

Creo que CP’s han debido existir desde siempre y me parece que su principio se ajusta al 1+1=3

 

Según mi experiencia (más soft que hard -léase más staff que línea; más en el terreno de las personas que en el de las máquinas) he visto desfilar lo que a mí me parece las mismas prácticas con diferentes denominaciones.

 

¿No sucederá lo mismo con las CP’s?

 

Aunque sean una fórmula a adoptar y, si me lo permitís, a recomendar, no creo que su existencia sea moderna, lo que no quiere decir que no sea partidario de las mismas; es más, hay muchas viejas prácticas sobre las que todavía seguimos (sigo aprendiendo) y que están absolutamente vigentes (por ejemplo la escucha).

 

© jvillalba

 

 

Traigo a colación a Berger y Luckman, que propugnaban el modelo de La construcción social de la realidad, de modo que la Realidad es el resultado de un pacto intersubjetivo de realidades que presupone complejos procesos de interacción y comunicación, procesos que significan compartir (visiones) y experimentar con los otros. Desde esta perspectiva, la Sociedad, es decir, la Realidad, es un producto humano.

 

Vivir en sociedad significa estar socializado; o sea, haber superado con éxito los procesos de socialización (primarios –niñez- y secundarios –posteriores-), que es lo mismo que aprehender (bajo presión o por presión) usos, ritos, modos, costumbres, normas, protocolos, leyes… y adoptarlos como propios o, cuando menos, manifestarse según ellos.

 

Piaget (interacción con el objeto), Vigotsky (en interacción con otros), Asubel (lo significativo para el sujeto), Jerome S Bruner (categorización, modelos mentales), Jonassen (Mindtools) y otros.

 

En fin, en este panorama, hablando de conocimiento, no puedo dejar de mencionar a Sócrates (el olvidado), del que en realidad no sabemos qué dijo y qué no dijo, pues lo que se nos alcanza es a través de Platón ya que el primero se mostraba reacio a escribir (explicitar) y se admite que le transcribió su back-up (discípulo) -¿qué correspondería a uno y a otro?-, que, por cierto, no estuvo presente en los momentos previos a su muerte, cuando trató la teoría de las ideas intangibles. El maestro se justificaba argumentando que no le gustaba escribir porque con los libros no se puede uno comunicar (supongo que debió leer poco), pues argumentaba que si les preguntabas algo no le respondían (para mí es un argumento falaz; o quizá usaba otro idioma distinto al de los libros).

 

Supuestamente Sócrates (hijo de partera), para despertar el conocimiento -vía insight– empleaba el método heurístico-mayéutico: primero una técnica de preguntas (búsqueda, investigación), con esa base, incitaba a razonar a sus interlocutores para ayudarles a encontrar por sí mismos la luz (la mayéutica es el arte de ayudar a dar a luz), la Verdad o, lo que es lo mismo, les conducía por el camino del razonamiento evitando que cayeran en la incoherencia (por desgracia, hoy, valor en desuso)

 

Me impresionó su figura, no en los libros de filosofía que había leído, sino en la interpretación del Sócrates de Adolfo Marsillac, en Estudio 1. Si bien en esa obra (Fedón, sobre el alma) se representan los últimos momentos de su vida, en una mazmorra, en espera de tomar la cicuta para cumplir su sentencia de muerte (había sido acusado de corromper la moral y desestabilizar la democracia ateniense).

 

Es muy posible que el poder construido socialmente se muestre renuente a favorecer la búsqueda del conocimiento y quizá la frontalización (estado de flujo, momentos flow) por el conocimiento, su gestión para adquirirlo o promoverlo, atente contra la construcción misma del poder, relativizando constructos que se pretenden verdades absolutas.

 

© jvillalba

La construcción social de la realidad. Peter Berger & Thomas Luckman. ISBN: 9505180098

Flow: the psychology of optimal experience. Mihaly Csikszentmihalyi ISBN: 0060920432

 

¿La asunción de la diversidad? ¿El reconocimiento del otro como sujeto-sujeto, centrípeto, independiente, reconocible por sus peculiaridades? ¿El creciente desinterés actual por los demás; tan tolerante que ni te importan? ¿La sociedad solipsista, individualista, del modelo americano? ¿Es verdad que estamos solos frente al resto del mundo? ¿Hablamos de mayor tolerancia en EEUU que en Europa cuando la primera nación da continuamente pruebas de la máxima intransigencia social e internacional; exponente de las mayores desigualdades?

 

Las 3 ‘tes’ se asemejan, en este entorno, más a una prédica que a una realidad. ¡Ejercítalas! Más un ejercicio de optimismo sobre el papel que una práctica posible. ¿Cómo hacerlo realidad?

 

Me parece muy sugerente evolucionar del concepto de riqueza tradicional a poner el acento en las ideas, en la innovación, como generadores de riqueza, pero es verdad que éstas están en las personas y las personas somos actitudes. Me parece muy sugestivo interrogarse por la localización de las personas, que somos las que tenemos las ideas y, en efecto, ese panorama sólo es posible con un cambio social, que sólo pueden propiciar, nuevamente, las personas (con ideas).

 

¿En qué lugar se encuentra ese mundo en el que las personas podemos dar lo mejor de nosotros mismos? Sería fácil, pero es poco menos que imposible.

 

Es verdad que 1+1=3 se cumple, pero cuando los sumandos se elevan a centenares, a miles o a millones, se convierte en una inecuación; sin embargo la diversidad no sólo aporta la estética colorista del arco iris, también permite adoptar la duda como fuente de conocimiento y asumir la relatividad de la realidad social, incluso. Esto es peligroso, no lo olvidemos, pues se corre el riesgo de transmutar lo inmutable en mudable; como de hecho sucede. ¿Qué sucedió con Galileo, Darwin o Freud?

 

© jvillalba

Autor

Javier Villalba

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