You are currently browsing the tag archive for the ‘Perfil de personalidad’ tag.

José Antonio Rodríguez (Lewis & Carroll) me ha traído hoy a la memoria a David Ogilvy (David Mackenzie Ogilvy -1911/1999-), mediante la frase que reproduzco a continuación.

Tampoco recordaba la historia de esta frase, que JAR me ha facilitado: “cada vez que Ogilvy Advertising abría una oficina en algún lugar del mundo, enviaba al director de esa oficina una Matrioska. En el interior de la última muñeca el director encontraba una nota manuscrita por el propio Ogilvy que decía:”

“Si fichamos para nuestros equipos a personas más pequeñas que nosotros nos convertiremos en una compañía de enanos, si somos capaces de trabajar con personas que son más grandes que nosotros, entonces seremos una compañía de gigantes”.

En algunos equipos sucede esto mismo: prevalece la falacia del mando sobre la conveniencia del equipo. En virtud de tal amenaza, aquellos jefes ‘enanos’ que desean esquivar la posibilidad de que algún ‘gigante’ les haga sombra, optan o por quitarse de encima a profesionales brillantes o por democionarlos.

En tales equipos la gente no suele comprender las razones de ciertos ascensos e incorporaciones.

Ya he comentado en otras ocasiones que las vías de ingreso en las compañías suelen considerar una suerte de requisitos generalistas y suele valorarse un determinado perfil competencial, sobre la base de la especialidad que se desea contratar, pero en pocas ocasiones se perfila el talante humano del cuadro de profesionales con el que se pretende formar equipo.

No me cabe duda de la importancia de la especialidad y de la competencia técnica para ejercer una actividad, pero con esta sola cualidad ni se conforman equipos ni se crea empresa; más bien, si no se considera, se pone en riesgo la integridad de la organización, pues, siendo los profesionales de los primeros niveles los principales adalides del cambio y de la cultura organizativa, la heterogeneidad en su talante humano, sus divergencias cosmológicas y sus intencionalidades distintas cuando son antagónicas dan lugar a una confusión interna que finalmente deviene en metástasis organizativa que, cuando da la cara, ya resulta muy complicado extirparla sin ocasionar otros daños colaterales.

No defiendo –ni mucho menos- que los estilos personales en las empresas han de estar cortados por el mismo patrón. Nada más lejos de mi intención y nada más empobrecedor que no dar cabida a la diversidad.

Digo simplemente que me parece trascendental velar por afirmar el perfil humano de las organizaciones, considerando los valores axiales principales, fundamentales y centrales que se corresponden con la visión, con la misión de la empresa y con su cultura, cuando de lo que se trata es de conformar un equipo de alto rendimiento orientado en pos del mismo fin y alineado de conformidad con una manera de entender los negocios y el mundo de las relaciones con los grupos de interés en el trabajo.

Considero que los departamentos de gestión de personas –así como los intermediadores en el mercado del empleo- han de plantearse muy seriamente que, si fichamos –o proponemos- profesionales con principios que no se corresponden o que colisionan con los nuestros, nos terminaremos convirtiendo en una compañía sin principios en la que, dada la diversidad de códigos, hablas, lenguas y significados, resultará imposible entenderse.

© jvillalba

Anuncios

“Boreout’: un nuevo concepto que se aplica a aquellos empleados agobiados porque no tienen nada que hacer.”

No sabía que aquél ingeniero que conocí en la fábrica de Veriña, Gijón, en una de las plantas de la que fuera la antigua ENSIDESA, en 1983, estaba aquejado de “boreout”. Me enterado hoy vía Factor Humà, que informa sobre el artículo que firma Nuria Peláez el día 22 en La Vanguardia, de que tales situaciones ya pueden presumir de anglicismo.

Aquél ingeniero había sido relegado al olvido y habitaba en un despacho en el que tenía un infiernillo y cocinaba huevos con bacon, actividad a la que no solo se entregaba él. Alguna vez tomábamos café, para lo que había que coger el coche y salir de la fábrica en busca de un “chigre”, y nos contaba que estaba deprimido porque no se le entregaba trabajo alguno, ningún jefe le pedía reporte, no tenía trabajo desde hacía años…, por lo que se había matriculado en la Universidad de Oviedo -creo recordar que en alguna facultad de humanidades- para pasar el tiempo.

Me contaron que, en una ocasión, recién democionado –más bien diría denostado-, arrinconado en ese despacho –las oficinas de la Acería de  ENSIDESA, tanto en Veriña como en Avilés, tenían aquel aspecto ministerial, oscurantista, casi lúgubre, viejo, con largos pasillos y numerosas puertas de madera pintadas en color gris- la gente de por allí –cuesta llamarles compañeros- había días que encajaban en el manillar de la puerta de su despacho rollos de papel higiénico, cuya lectura mis mentores de entonces traducían por “¡Eres una mierda!”.

Al hombre le abonaban religiosamente su nómina y religiosamente él le pasaba la pensión a su mujer, de quien se había terminado separándo, de mujer e hijos. Algunos decían que estaba “loco”; otros –mis mentores- que le habían vuelto loco y que en alguna ocasión comentó que terminaría suicidándose (que yo sepa, no lo hizo).

El caso es que me quedó grabada aquella experiencia diaria, pues yo estaba asignado a los servicios de Psicología Industrial y me encontraba enclavado en un área muy cercana a Ingeniería, pues compartía despacho en Métodos y Tiempos, que era una sección dependiente del servicio de Psicología, por lo que tenía alguna relación de proximidad con el personaje, que se afanaba en lo suyo en un despacho absolutamente desordenado para él solo: estudiaba, dibujaba planos, hacía cálculos –no sé para qué, pero él se lo tomaba en serio -, ordenaba y desordenaba la pequeña biblioteca técnica y, cuando nos llegaba el olorcillo sabíamos que  se estaba preparando un copioso tentempié.

A mi siempre me pareció un hombre cabizbajo, amargado, pero con entereza, o eso me parecía en el “chigre” cuando conversábamos con él, cuyo discurso –recuerdo- era siempre bastante ácido, pero mostrándonos cercanía, pues en fábrica estaba siempre ensimismado ajeno al contexto; difícilmente te le cruzabas en el pasillo.

Le pagaban y ya está. Ante mi curiosidad, siempre dijo que estaba allí por dinero. Sólo por dinero.

ENSIDESA fue para mi un extraordinario banco de aprendizaje, y no fue esta la única prueba de ineficiencia organizativa, despilfarro económico, derroche de esfuerzos y entorno tóxico que conocí, como tampoco el único caso de desocupación en una plantilla de 25.000 trabajadores antes de que se cerrara, poco antes, el tren de laminación en caliente de La Felguera.

Quizá aquella experiencia marcara mi atracción por las industrias, ecosistemas privilegiados, donde los haya, para plantearse retos profesionales, mi curiosidad por los servicios y mi convencimiento de que la principal responsabilidad para hacer de los trabajos actividades ilusionantes es de quienes dirigen y de quienes toman las decisiones, dioses capaces de construir un mundo mejor o demiurgos obcecados en recrear el infierno.

Podemos debatirlo hasta la saciedad, introducir matices, adoptar múltiples perspectivas y contrargumentaré, porque haciendo abstracción de la personalidad premórbida de los individuos y situándonos en un eje de normalidad, la autoexigencia baja, el aburrimiento y el desinterés son sentimientos defensivos en los que se termina desembocando por frustración.

© jvillalba

Autor

Javier Villalba

Estadísticas del blog

  • 100.416 Visitas

Escriba su dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

Únete a otros 3.287 seguidores

septiembre 2019
L M X J V S D
« Dic    
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
30  

Categorías

Archivos

ISBN: 978-84-941845-4-3

Cuando las personas son el centro

El grito de guerra Impulsando personas nos gusta y lo abanderamos.

ISBN: 9789587621990

ISBN: 9789587621990

Edición para Latinoamérica

Actualizaciones de Twitter

Entradas recientes (5)

Últimos comentarios (5)

jvillalba en “Gracias”
jvillalba en “Gracias”
Rodrigo Louvre en “Gracias”
Cristina en “Gracias”
jvillalba en “Gracias”

Observatorio de la Blogosfera de RRHH

Observatorio Blogosfera RRHH

OBSERVATORIO DE LA BLOGOSFERA DE RRHH

Observatorio de la Blogosfera de RRHH

Observatorio de la Blogosfera de RRHH

Sólo una cosa convierte en imposible un sueño, el miedo a fracasar…

Apolo recorrió la tierra y los infiernos... Sumido en un sueño profundo surcó la grande mar a nado y bajó hasta las profundidades abisales en busca de sí mismo...

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: