Cada vez que recibo a los representantes de una agencia de comunicación, solemos debatir más sobre filosofía de comunicación, y en especial sobre comunicación interna, que sobre otra cuestión, pues habitualmente, aquellos que representan agencias o consultoras y te las quieren presentar, se informan antes por su cuenta -vía web, medios de comunicación y otras fuentes-, lo que respeto y me parece un mérito básico, eligen alguna propuesta genérica en la que incrustan tu logotipo y adaptan, según su percepción -que no es que esté equivocada, sino que no da en la diana- lo que te quieren vender, y así se sienten preparados para exponer (un tanto a ciegas) su proposición sin conocer realmente la nave en la que se están embarcando.

Ahí creo que radican sus principales errores en estas reuniones, en no tener la visión de qué aportar para centrar su propuesta de valor, diferencial o no, en una utilidad que ofrecer. Por parte del cliente, un error reiterado es acudir a dichas presentaciones a ver que nos cuentan y, por supuesto, sin hacer los deberes: examinar la documentación recibida, visitar el website del proveedor, prospectar algunos de los perfiles de sus representantes, conocer alguno de sus trabajos…

Son, por tanto, de uno y otro lado, presentaciones con enfoque ‘macro’, superficial, que dejan al interlocutor el trabajo de averiguar en qué le podrían ayudar y al proponente el esfuerzo de descubrir qué tecla tiene que tocar para entonar la melodía que le brinde una oportunidad.

Lo creo un error de relaciones públicas, por ambas partes. Es verdad que no todos mis colegas estarían dispuestos a recibir a ejecutivos de cuentas para someterse primero a un examen de situación, y acto seguido a un análisis de expectativas, para luego darles ocasión de preparar y poder centrar su propuesta de servicios en aquellas conclusiones traducidas a utilidades. Y también es cierto que no todos los consultores están dispuestos a invertir más allá de cierto grado de esfuerzo con la tarifa bajada.

De manera que jalono de comentarios estas presentaciones, reformulo acotaciones ante algunas de las afirmaciones que escucho, matizo enunciados de preguntas y aporto anotaciones que me parece esencial considerar.

Creo que hay, entre otros, dos ejes básicos a los que referir toda presentación o propuesta de comunicación interna: (1) la cultura de la empresa cliente y (2) la actitud organizativa de la misma; y que es obligado guardar coherencia con ambas si hablamos de acciones de continuidad o impulsión; cuestión distinta serán las (re)evoluciones internas orientadas a ejercer cambios más o menos profundos.

Además, es un error (3) basarse en afirmaciones que hace tiempo han sido asimiladas por la empresa y ahora mismo parecen una obviedad, pues da la sensación de que mentalmente te proponen que te sitúes un paso atrás. Como también lo es (4) poner el acento en las herramientas en vez de en la visión, la política, la estrategia y los objetivos de comunicación interna.

© jvillalba

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