Parece que nos faltan ideas. Ideas para afrontar las crisis, ideas para salir de las crisis, ideas para optimizar y rentabilizar esfuerzos e inversiones. Nos faltan ideas para crear trabajo, nos faltan ideas para ensayar nuevas fórmulas y hacer de manera diferente las cosas de siempre. Nos faltan ideas para encontrar nuevos modelos más acordes con nuestras realidades actuales…

Da la impresión de que se quiere echar el resto sobre los emprendedores, que es de quien la sociedad parece demandar las nuevas ideas que nos faltan y que decimos ansiar.

Un ejemplo de lo que digo lo bordó José María Álvarez-Pallete López, presidente de Telefónica América, en el encuentro Red Innova 2011.

Pero en las empresas, cuando no tenemos ideas pensamos que esa responsabilidad les corresponde a otros, no a nosotros mismos, pero las que aparecen las dejamos morir por lisis, en unas ocasiones, y las que se presentan no encajan o no obtienen financiación. Pero eso sí, reclamamos más ideas y nuevas ideas que obren el milagro de darnos un empujón para salir de nuestros respectivos agujeros, de los que pienso que, se diga lo que se diga, algunos no quieren salir ya que supondría abandonar sus espacios de confort.

No hace mucho supe de un estudio de IBM, fechado en 2008 –según el ponente, pero que se había realizado dos años antes-, en el que se revelaron curiosas cifras:

La principal fuente productora de ideas para la innovación eran los trabajadores, en un 41% de los casos. Tres puntos por debajo los socios y, uno más abajo, los clientes. En el 22% y 20%, consultores y competidores, respectivamente. En un 17% de los casos los departamentos de I+D y finalmente, con un 13%, las universidades.

Me refiero al Global CEO Study 2006, un estudio titulado “Expandiendo el horizonte de innovación”, en el que se preguntó a 765 ejecutivos principales de todo el mundo por el origen de las ideas innovadoras en sus empresas.

Llama la atención que todavía se cite dicho estudio y que la propia IBM, al año siguiente, se refiera al mismo en los términos que siguen: “En el estudio IBM 2006 CEO, el 41% de los CEOs indica que los empleados son la mejor fuente de innovación en una organización …” y que en 2008 defienda la misma postura en un interesante artículo –de ahí la confusión del ponente- (“La nueva colaboración: facilitar la innovación, transformar el lugar de trabajo”) en el que obviamente y con todo derecho el Gigante Azul promueve sus soluciones colaborativas.

El asunto me quedó rondando en la cabeza hasta el jueves pasado, día en el que RRHH Digital –también Equipos & Talento, entre otros- se hacía eco de las palabras de Xavier Sala i Martín en un artículo titulado “El 71% de las ideas proviene de los trabajadores, el problema es que no hay cauces para hacerlas realidad”, quien dictó una conferencia sobre innovación en la empresa española en la Asociación de la Industria de Navarra (ain):

“(Xavier Sala i Martín) aseguró que la mayor parte de las innovaciones, concretamente el 71%, surgen de los propios trabajadores de las empresas que son los que mejor conocen al cliente y pueden adivinar así sus nuevas necesidades o nuevas formas de satisfacer sus necesidades presentes. El resto, un 21% son fruto de la casualidad y tan sólo un 8% de la I+D.”

No dispongo de una fuente de investigación actual que lo acredite pero, en lo que a mí respecta, me lo creo a pies juntillas.

Sin embargo en estos días, críticos todavía, hablamos de Open innovation, hablamos de inteligencia colectiva y seguimos diciendo que hay que incluir al cliente en la cadena de valor, que hay que integrarle en nuestros procesos para dar con la clave. Pero seguimos aparcando al grupo de interés interno por más que los especialistas en gestión del conocimiento alerten continuamente sobre el derroche de talento en las empresas.

¿Las consecuencias?

Casualmente, también en estos días, me he topado con un Documento de Trabajo, publicado por la Universidad de Valladolid, titulado “La inseguridad percibida en el empleo y la falta de compromiso organizacional como reflejo del downsizing: su incidencia sobre los comportamientos innovadores” en el que, curiosamente, “se analiza el caso de IBM Portugal, empresa multinacional que anunció en Mayo de 2005 un downsizing en el conjunto de sus empresas en diversos países”, en el que entre otras conclusiones se afirma que “Se ha mostrado cómo la inseguridad percibida en el empleo afecta negativamente el compromiso de los empleados con la organización, y éste a su vez incide positivamente sobre los comportamientos innovadores.”

En fin, cuestiones de hace un quinquenio que me siguen pareciendo de una actualidad rabiante y quizá sean para alguien un estímulo para reflexionar sobre nuestros enfoques de gestión, nuestra imperiosa necesidad de ideas y nuestros ecosistemas de relaciones en las empresas.

Tal vez, si no tenemos el valor de considerar la importancia estratégica del grupo de interés interno, y de obrar en consecuencia, nos estemos perdiendo contar con los aceleradores naturales de ideas de las empresas.

© jvillalba

Otros enlaces:

Informe Cotec: Tecnología e Innovación en España, 2010

http://www-03.ibm.com/press/us/en/pressrelease/19289.wss

IBM ThinkPlace: capturar ideas e innovar.

Uso de la colaboración para fomentar la innovación en su organización.

Xavier Sala i Martín

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