Foros

Aún recuerdo los snnifers de los viejos foros. Identidades ocultas al acecho, husmeadores de medio pelo, apocados y maliciosos, los sempieternos presentes-ausentes que huían del debate en cuanto que alguien reparaba en ellos y les preguntaba directamente qué hacían allí; sujetos demediados, al fin, aunque menos intrusivos que los trollers de los chats, reconocibles por sus patéticos nicks-names y por sus irrupciones irrisorias, famélicas y excéntricas a un tiempo… ¡Cuánto anónimo merodea a hurtadillas por la Red!

Chats

Luego vinieron –y los sigue habiendo- aquellos que se cobijan detrás de un falso perfil. ¡Redes sociales y perfiles falsos no son incompatibles!. Sujetos dañinos, personalidades patéticas cargadas de ruindad, engatusadores bajo apariencia nominativa, audaces en la oscuridad e inacapaces de dar la cara en el avatar.

Redes sociales

Estos sujetos tienen la desfachatez de dirigirse a las más altas instancias, escriben a directivos sin ahorrarse especulaciones para acusar a quienes conocen y seguramente envidian. Aderezan su ensalada con datos ciertos, pero circunstanciales, en un intento de aparentar verosimilitud y así dar fuerza a sus acusaciones.

Del off al on

Tales errores ponen en evidencia que se trata de un sujeto cercano, que conoce a la víctima o que tiene acceso a parte de su historia, lo que le permite amañar circunstancias y presentar supuestas pruebas -circunstanciales-.

Son, sin duda, enfermos mentales que, en virtud del supuesto anomimato, asestan puñaladas traperas; con premeditación, alevosía y nocturnidad.

Pero lo peor no son estos especímenes con apariencia humanita (antropomorfa), sino que alguien les dé crédito, que un directivo tropiece y entre al trapo, active resortes e inicie un proceso de averiguaciones para escarmentar a la víctima.

Si quieren una opinión, no entren al juego. O se convertirán en marionetas en manos de cualquier ‘tarado’. Advertidos quedan.

No cargue sobre su conciencia decisiones de las que no se pueda responsabilizar íntegramente.

¿Cómo actuar en la empresa ante las denuncias anónimas, vía redes sociales?

  1. No actúe. Haga NADA. Piense que el denunciado puede ser el anzuelo y usted el pez. De momento, usted es un juguete con el que alguien quiere jugar. Rompa el juego.
  2. Si no obstante siente curiosidad, no se precipite. Estudie al denunciante por sus obras (contenidos; mayoritariamente texto). Busque concordancias en la Red. Si no sabe cómo hacerlo, pregunte. Aisle la fuente y acredítela, si no puede, el mensaje no tiene consistencia. No le dé más vueltas.
  3. Primera regla: quien no da la cara, se desacredita a sí mismo. Quien no tiene crédito no puede respaldar sus acusaciones.
  4. Descanse. No haga caso; pero no elimine esa información (almacene, copie o capture pantallas; guarde los documentos en la nube, pueden ser pruebas contra el denunciante). Si los hubiere, no descargue ficheros (Ojo a las extensiones dudosas e infrecuentes). Evite clicar enlaces que le propongan, analice antes los términos del enlace (use el bloc de notas; en este contexto, desconfíe de las URL acortadas) y no cargue aplicaciones que desconozca. Las intenciones de un emisor anónimo siempre son dudosas y sus objetivos son inconfesables; probablemente sean ilícitos o inmorales.
  5. Si está inquieto, revise su lista de contactos y purgue aquellos que no sepa quiénes son: el coleccionismo de ‘amigos’ no le reportará beneficio alguno. Asegúrese en el futuro antes de aceptar un nuevo contacto.
  6. Si ante su silencio vuelve(n) a  la carga –suelen tardar algunas semanas o meses-, analice el tono, aisle los motivos aparentes (compromiso social, ventaja para la compañía, indignación ante la injusticia…) y llegue hasta el propósito de los mismos: ¿qué beneficio real podría derivarse para el denunciante? ¿A qué me compromete? No responda. Si el mensaje incluye autopreguntas, pregúntese por qué le invitan a preguntarse.
  7. Si el denunciante persiste, pídale con concisión que se identifique y nada más. Use los canales privados, pero no su correo electrónico.
  8. Mantenga silencio y, si recibe nuevos mensajes, pídale concisamente pruebas que acrediten su identidad y lo dicho; si llega el caso, y el caso lo merece, ofrezca una reunión en su propio terreno, con luz y taquígrafos (nadie acudirá, se lo aseguro).
  9. Estuche y remita mensaje, y cuantos datos haya recopilado, al grupo de delitos telemáticos.
  10. Puede denunciar el hecho en la siguiente dirección de la Guardia Civil: https://www.gdt.guardiacivil.es/webgdt/home_alerta.php

Hoy hay un perfil falso menos en Facebook, lo que no resuelve la cuestión. Estos individuos suelen tener más de un perfil, tantos como quieran, más de una dirección de correo, pueden jugar varios personajillos y mañana pueden seguir aquí y estar en cualquier otra plataforma.

La estrategia más efectiva contra el anonimato que llega desde las redes exteriores es hacerse inmune, impedirle el paso, eliminarle; en las internas, ni está ni debe ser permitido.

© jvillalba

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