El día 7, Expansión & Empleo publicó uno de esos artículos que se construye sobre la base de las declaraciones de profesionales reconocidos. En este caso, un artículo denuncia que orza proa en dirección contraria a la que viene proclamándose en el marco de la sostenibilidad: la ética como clave principal de los negocios.

En éste, el articulista arremete contra los jefes tóxicos, “Jefes que triunfan con antivalores”, que, por lo que llevamos visto, cotizan al alza en numerosas organizaciones. Y es que parece que abundan mandos mediocres o, al menos, en ese mismo juicio parece que coincidimos numerosos profesionales y trabajadores: las figuras de mandos y directivos parece que están en crisis.

En dicho artículo, los argumentos de autoridad vienen respaldados por cinco profesionales: Ovidio Peñalver, socio director de Isavia Consultores, Plácido Fajardo, socio de Leaders Trust, Douglas McEncroe, director de Douglas McEncroe Group, Paco Muro, presidente de Otto Walter, e Ignacio García de Leániz, consultor de comportamiento humano.

Si se hace el ejercicio de extraer algunos de los perfiles mencionados por dichos profesionales, uno se encuentra con (1) Directivos con antivalores, la  (2) incoherencia como antivalor, la declamación de valores (3) que no coinciden con el comportamiento real, falsos valores o valores egoístas,  la técnica del (4) falso atajo malicioso  o dar cancha a profesionales con antivalores para que hagan el trabajo sucio, directivos (5) despiadados antipersonas, los (6) fantasmas embaucadores, los (7) prepotentes, el (8) arrogante, los (9) mendaces, los (10) sinvergüenzas, los (11) codiciosos, los (12) trepas cortoplacistas, los (13) recortadores de números, los (14) estrujadores, los (15) torpes limitados, el (16) narcisista, los que recurren al (17) consultor de pacotilla y los (18) antiequipo o maestros en la gestión de la cizaña. ¡Ahí es nada!

¿Y luego nos extrañamos de que un 54% de los españoles en activo, aún en la situación actual para el empleo, esté buscando cambiar de trabajo y que unos 2,7 millones de ellos busquen en Internet, desde su trabajo y en horario laboral, nuevas oportunidades profesionales (Nielsen Online 30/04/2010)? ¿No tendrá algo que ver en esto la calidad de nuestros mandos? ¿Cuánta de esta responsabilidad se le puede atribuir al tandem tóxico?

¿Se puede así estar bien en un trabajo? ¿Estando mal, o no bien, se puede rendir? ¿Sintiendo una ruptura de necesidades, entre las propias y las de quienes dirigen, se puede involucrar la gente?

© jvillalba

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