Mónica Pérez de las Heras (10/03/2010)

Tres claves para mejorar su comunicación: “naturalidad”, “humildad” y “corazón”.

Mónica Pérez de las Heras, con estilo cercano, ha presentado hoy su nuevo libro, “¿Estás comunicando?”, en el marco del Salón Miempresa 2010, en el Palacio de Congresos de Madrid.

Pendiente de su lectura, me arriesgo a compartir mis primeras impresiones y presunciones sobre ésta que me parece obligada y no descarto volver sobre el mismo asunto en posteriores notas.

En algo más de 300 páginas, Mónica resume un conjunto de pautas y principios de comunicación con la pretensión, quiero suponer, de ofrecer una opción de mejora para quienes queramos coger el testigo de la responsabilidad de nuestra comunicación con los demás. Así, sobre la base principal de los postulados de Goleman y la teoría que iniciaran Bandler y Grinder en los años 70, armada con una cincuentena de referencias bibliográficas sobre la materia, en 4 capítulos desgrana 112 recomendaciones que bien pudieran ser 112 hitos para reflexionar sobre esta recóndita travesía en pos de las fuentes de la comunicación personal.

No creo que la autora descubra nuevos conceptos a los expertos en la materia -ni creo que ése fuera su propósito-, pero aportará la frescura de su perspectiva, su enfoque cotidiano, y sobre todo nos ofrece una ocasión en forma de libro, que es una de las mejores excusas para reflexionar (¡Y falta nos viene haciendo!) y, si se quiere, mejorar.

Quizá los haya que clasifiquen este volumen en la sección de autoayuda, que son esos libros que compran mayoritariamente las mujeres, y algunos hombres (a escondidas), salvo que hayan cambiado los últimos datos sobre los hábitos de consumo y lectura de que tengo noticia –cosa que no creo-. Y es así porque las mujeres en esto de ‘autoayudarse’ (que no es otra cosa que tener el valor de madurar y mejorar) nos sacan varios largos de distancia.

En el libro figuran cuatro personajes (Genoveva, Mariano, Roberto y Amanda), lectores como nosotros, que tendré el gusto de ir descubriendo, si bien pudieran ser el guiño cómplice de la autora con el lector. Veremos.

Seguramente este prontuario de comunicación cotidiana encierre el valor de acercar un arte especializado a profanos y no tan novicios y también apunte algunas de las claves de por qué nos empeñamos en hacerlo tan difícil.

¡Enhorabuena, Mónica!

© jvillalba

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