Cuando el proyecto se aborda con un enfoque profesional –y se vive de ello-, el alpinista se convierte en una marca, un proyecto dotado de visión que se tiene que cultivar, para lo que se requiere financiación. Esto obliga, en primer lugar, a concebir el proyecto, venderlo y conseguir sponsors. 

No resulta fácil contagiar el entusiasmo a los anunciantes para que apuesten su dinero por ti llevándoles a lo más alto: su firma en la cumbre, sus productos o servicios en el techo del mundo. Una apuesta arriesgada –para empresas de altas miras- con un máximo competidor: el popularísimo fútbol.

Pero al final de la lista de los que más tirón tienen, el alpinismo de élite ofrece –sin embargo- valores que construyen marca: esfuerzo, arrojo, tesón, convicción, ideales, sacrifico –en ocasiones extremo-, valor, capacidad de renuncia, sentido de la responsabilidad, competencia leal –hombre y naturaleza, al natural-, compañerismo, trabajo en equipo, auténtica confianza en el compañero –de quienes mutuamente depende la vida-, solidaridad, sentido de lo inútil (Lionel Terray), esencialismo, conciencia ecológica y respeto al medio ambiente…, por citar solo algunas de las notas del pantone de la marca.

Hacer montaña es también hacer ‘empresa’, proyecto que también exige traducir la visión a la estrategia, posicionarse, establecer metas, conocer el entorno y analizar las posibilidades, adaptarse a las circunstancias, readaptar el mapa de acción y adoptar las tácticas que la acción requiera.

Un cambio de estrategia

A Edurne le faltan el Shisha Pangma (8.027 m./Tíbet) y el Annapurna (8.091 m./Nepal) para hacerse con dos logros: completar los 14 ochomiles y ser  la primera mujer en tal conquista.

Primero tenía previsto ‘hacer’ el Shisha para luego acometer la empresa más difícil (el Annapurna), pero China –indiferente al proyecto- ha retrasado el permiso hasta Abril, por lo que se ha visto obligada a invertir el orden de los factores que, aquí, sí podría alterar las posibilidades del resultado. Ahora la estrategia ha tenido que cambiar: de acometer lo que estaba previsto en primer lugar (una escalada rápida y ligera, que representaría un precalentamiento ) se pasa a enfrentarse a una expedición al estilo clásico.

Ya han llegado a Nepal Edurne Pasaban, Asier Izaguirre, Alex Txikon y Ferrán Latorre, a quienes se unirá el lunes Nacho Orviz; más tarde se les unirá el equipo de Al Filo de lo Imposible. Mañana tienen previsto visitar a la querida y entrañable Miss Hawley (Elizabeth Hawley; desde los años 60 reside en Katmandú)

Para todos ellos, que la fuerza les acompañe; para Edurne, un recordatorio. Lo principal, seas mujer u hombre, es regresar siempre al valle. El verdadero éxito no serán los 14 ni ser la primera, sino cultivar la vida para también seguir haciendo montaña. Recuerda que queremos verte en casa: “Om mani padme hum”.

En el macizo de los Dhaulagiri se encuentra el Peak Hawley (6.182 m), montaña así denominada en honor a Miss Hawley, que conquistó en solitario, en julio de 2008, por la pared noroeste, François Damilano, glaciarista francés.

© jvillalba

Anuncios