Sorprende cómo las actuales prácticas de la política española, las que trascienden –o se filtran- a los ciudadanos, sean un magnífico ejemplo de cómo usar la comunicación para generar distancia, incomunicación y discordia.

Aquí, hoy, la comunicación se utiliza para aumentar las diferencias. ¡Válgame Dios!

Prueba suficiente de lo dicho son alocuciones e intervenciones en las ágoras (no recordemos las ruedas de prensa).

Les invito a ‘recortar’ y analizar cualquier discurso. Hagan ustedes un paréntesis fenomenológico en prensa o TV y saquen sus propias conclusiones.

Si quieren un modelo de lo que no hay que hacer, sigan atentamente el doctorado en incomunicación que hoy nos ofrece la clase política y a la cabeza el Gobierno.

Y hablando de recortes y paréntesis fenomenológicos, me ceñiré al último comportamiento expresado por el Gobierno en los previos a la sesión de hoy en el Congreso: una ronda de consultas en las que el PP –el principal partido de la Oposición- queda para el final.

¿No consideran que tal comportamiento resulta altamente expresivo?

Me parece que lo importante aquí no es el desprecio del Gobierno hacia sus oponentes, sino la información que se traslada a los ciudadanos partidarios de tal opción, que también expresaron su voluntad en las urnas (y no digo que sea un comportamiento que delata, pues se ha expresado a plena conciencia y –tomen nota- sin rubor alguno), de lo que se infiere el respeto que el Sr. Zapatero tiene por aquellos españoles a los que también ‘gobierna’; aunque bien mirado, según el tenor de los resultados obtenidos, no parece que el suyo sea un gobierno modélico.

La comunicación no solo consiste en palabras y mensajes; la comunicación se construye con actos y en situación de diálogo, representa la plasmación de las palabras en hechos y son los comportamientos los que imprimen credibilidad a los mensajes.

Del dicho al hecho, media un trecho. La distancia entre el dicho y el hecho representa la medida de la coherencia, que es el mínimo requerimiento para hacerse respetar, pero es la condición necesaria, que no suficiente, para ganarse la credibilidad, que Obras son amores…

© jvillalba

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