La herramienta hace posible la visión, pero la visión no es la herramienta.

A los pocos días del ‘V estudio’ del ‘Observatorio’, que vengo comentando, numerosos medios se han hecho eco del estudio realizado a nivel mundial por Manpower Professional, en 2009: “Estudio sobre tendencias de las empresas en redes sociales”, basado en el sondeo de casi 34.400 empresas de todo el mundo, y del que deriva el informe que ha sido presentado el día 15 en España por dicha firma especializada en la selección de directivos y mandos intermedios: Redes sociales y empresa: Cómo aprovechar el poder de los social media”.

Un dato revelador. Ante la pregunta “¿Tiene su empresa una política formal respecto al uso que sus empleados hacen de las redes sociales externas como Facebook, Twitter y Linkedin?”, en España el 88% afirmó que no y un 2% NS/NC; luego en el 10% de los casos parece si.

Dicho dato parece confirmar mi afirmación (post anterior) de que, en las empresas españolas, en cuestión de herramientas de comunicación interna, hemos avanzado poco.

Como muy bien señala el estudio, y ya sucedió antes con la introducción de tecnología en el trabajo, hay –por no citar otros- tres temores profundamente arraigados en los cuadros directivos: que el acceso a las redes sociales merme la productividad, ponga en riesgo la reputación o represente una amenaza para la seguridad de la empresa.

Pero en la misma investigación, ante la pregunta “¿La reputación de su empresa se ha visto afectada negativamente como resultado del uso de las redes sociales por parte de sus empleados?”, el 95% consideró que no, frente al 3% que creyó que sí (2% NS/NC)

Por el contrario los investigadores ponen el dedo en la llaga; la cuestión de fondo, queramos disfrazarla como queramos, se reduce a que todavía no sabemos cómo implementarlas (“La clave es descubrir qué valor tienen para la organización y aceptar su utilización productiva.”)

Lo que no puede negarse es que la forma de entender el trabajo está cambiando y que, al igual que el habla precede a la lengua, el ciudadano va por delante de las prácticas empresariales. Pero la realidad es que los trabajadores somos los ciudadanos (¿?).

Un informe que, en su brevedad (8 páginas en formato portable, bien maquetado y diseñado) aporta suficiente contenido para la reflexión y el análisis y que tiene el acierto de mostrar el camino por el que deberá discurrir el desarrollo de las empresas: “no debería centrarse en intentar controlar la conducta de los empleados respecto a las redes sociales, sino en canalizar ese uso en una dirección que beneficie a empresas y empleados por igual.”

Si es capaz de establecer en su entorno sus propias preguntas de investigación, Manpower Professional le ofrece una suerte de posibilidades para orientar sus hipótesis de trabajo:

  • Productividad, Colaboración, Gestión del conocimiento, Innovación, Alineación y compromiso, Contratación, Gestión de la reputación, Marketing, Branding, Relaciones públicas, Continuidad del negocio en situaciones adversas… Y muchas más.

¿Cómo le suena? ¿Cree que podrá sacarlas partido?

© jvillalba

Anuncios