Agitación y ríos de tinta ha provocado el titular conjunto del día 26 (“La dignidad de Cataluña”), publicado por la prensa catalana en un acto sin precedentes, que fue convenido por La Vanguardia, El Periódico de Cataluña, Avui, El Punt, La Mañana, Diarios de Gerona, Tarragona, Terrassa y Sabadell, Regió 7, Segre y El 9 Nou.

Llama la atención esta iniciativa regional cuando toda España reconoce la problemática general en la que estamos inmersos, mientras la prensa, obviando su papel de regulador social, nos distrae haciéndose eco de unos u otros intereses, según dicten los mandamases a los que sirven.

Llama la atención porque suficientes problemas estructurales nos afectan en estos días a todos los españoles como para que los medios de comunicación presten una labor social, ordenando la opinión pública, de manera que podamos acometer un plan negociado para salir de la crisis y que los efectos de ésta puedan minorarse lo más posible en beneficio del conjunto de la sociedad.

Pero no, los medios de comunicación lo que vienen haciendo –por lo general- es echar más leña al fuego, cebarse en el morbo, recrear diferencias, endurecer distancias, adoptar posturas antagónicas y recrudecer, en fin, los efectos que venimos padeciendo por ser incapaces de aunar nuestros esfuerzos en beneficio del conjunto de la sociedad.

Hay excepciones, por supuesto, y prensa equilibrada llamando al pacto y al entendimiento, pero su eco no resuena en esta otra realidad recreada que superpone intereses particularistas sobre lo colectivo.

España va mal… Y la prensa, al igual que el resto de los medios de comunicación social, juega un papel decisivo en la construcción social.

A mi lo que me ha llamado la atención no ha sido este acuerdo manifiesto, sino que dicha acción pone de relieve la falta de los titulares que debieran haberse pactado desde, por fijar una fecha, el verano de 2008.

Es un titular que suspende a la prensa española como los ciudadanos suspendemos a los políticos españoles, confrontados, incapaces de dialogar en defensa y representación del “respetable” -que somos nosotros- que esperamos, al menos de los poderes públicos, que demuestren que saben crear una sociedad mejor, que es para lo que se les paga –¡anótenselo!-. Así las cosas, deberíamos ‘echarles al paro’.

Retomando la imagen de la nave –la ‘Española’-, que tanto se ha manido en este último bienio, aquí lo que parece que impera es el sálvese el que pueda, y yo el primero (y a cualquier coste). Éste me parece a mi que viene siendo el discurso de la política española y una buena parte de los murmullos generales en los que los poderes públicos y fácticos están incursos y nos quieren hacer incurrir.

Doce ‘discípulos’ con un mensaje único han puesto de manifiesto el vacío de España en lo fundamental: en el bienestar del pueblo español y de los habitantes en este suelo; es decir, del “respetable”.

El papel de la prensa, se convirtió el jueves en papel mojado.

© jvillalba

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