“Dad pues al César las cosas que son del César…”

Me veo obligado a subtitular el post gracias a la ayuda de Sara Pérez, del departamento de Marketing de tatum, quien deja claro –ver la secuencia de comentarios- que la autoría de la nota de prensa corresponde a tatum y no, como interpreté en la edición impresa, a Nacho Vegas, por lo que también actualizo la entrada eliminando dicha referencia.

La ayuda de las personas tiene un valor incalculable. Gracias, Sara.

[Nota de prensa elaborada por tatum]

[Vídeo]

Negocio & estilo de vida, recoge hoy en la sección management, la iniciativa que ha lanzado tatum, junto con Pedro Algorta, para proponer un programa de ayuda a directivos en materia de gestión del cambio, tomando como referente “La sociedad de la nieve”; es decir, la experiencia del desastre de los Andes, acaecido en 1972. Iniciativa de la que también se hizo eco, el pasado día 26, Notas Online (un servicio gratuito de publicación de notas de prensa).

La crisis ha reactivado iniciativas por doquier, quizá –en el caso de los consultores- por la necesidad de facturar servicios; tal vez –en el caso de las empresas- para tener solvencia, pero lo cierto es que –si bien siempre las ha habido- este período, cuyo fantasma emergente es la incertidumbre, como si en otros momentos no la hubiera habido, podrá referirse como se quiera, pero de lo que no podrá tacharse será de infértil.

La cuestión que me interesa resaltar es la aplicación de una experiencia vital, límite, a la administración de empresas, tal y como antes sucediera con las guerras desde cuando menos Tsun-Tsu y muy especialmente en la IIGM.

¿Y qué fue lo que quedó claro en “La sociedad de la nieve”? Que la adversidad une, crea lazos, procura transacciones de naturaleza simbiótica cuya secuencia (“ganas-gano-gano-ganas”) produce el resultado “ganamos”. Pero para que ello se produzca hay que ‘verlo’ así, es necesario compartir esa visión. Ello resulta obvio en situaciones límite como las catástrofes o los accidentes de gran magnitud, pero no tanto en la ‘confortable’ sociedad en la que se vive un presente complaciente.

¿Y cómo podemos contribuir a que lo ‘veamos’? Probablemente por medio del ejercicio continuado de la comunicación: trasladando una visión, dotando un enfoque, invitando a la causa, explicando el proyecto, concretando las finalidades, uniendo esfuerzos en pos de un mismo fin que a todos, al equipo, beneficia, informando puntual y honestamente, con transparencia y naturalidad, ayudando a comprender, diseñando un proyecto, dando participación, confiando y compartiendo responsabilidades, contribuciones, méritos y deméritos… Ejerciendo el liderazgo, cuestión no tan fácil cuando hay “tanto incompetente con mando en plaza”.

© jvillalba

[Dossier empresarial]

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