[Los lunes al sol]

Retomando mensajes anteriores, una nueva expresión del sentir popular se  los está apropiando y propaga por la Red (e-mail y blogosfera) para decir lo que a muchos importa en España. 

A continuación lo reproduzco como ejemplo vivo de las percepciones que ciertas “realidades” suscitan en quienes las experimentan y se suman a mensaje y significados amplificándo el clamor y sus efectos.

Con poner tres palabras (cigarra hormiga española) en cualquier buscador encontrará en 0,38’’ numerosas reproducciones con el mismo mensaje.

© jvillalba

La cigarra y la hormiga (versión española)

Recordarás la fábula de la Cigarra y la hormiga en el que la hormiga trabajó a brazo partido todo el verano, bajo un calor aplastante, mientras construía su casita y se aprovisionó de víveres para el invierno.

La Cigarra, que pensaba que la hormiga era tonta, se pasó todo el verano riendo, bailando y jugando.

Cuando llegó el invierno, la hormiga se refugió en su casita, donde tenía de todo lo que necesitaba hasta que llegara la próxima primavera. La cigarra, tiritando y sin comida ni cobijo, se murió de frío

FIN

… hasta aquí la versión tradicional. Pero ¿Qué pasaría si la fábula se desarrollara en España?

La primera parte sería prácticamente idéntica – la hormiga trabajando y la cigarra a lo suyo – y cuando llega el invierno, la hormiga también se refugia en su casita, donde tiene todo lo que necesita hasta la primavera, pero…

La cigarra, tiritando y medio muerta de frío organizaría una rueda de prensa en la que haría que nos preguntáramos “¿Porqué la hormiga tiene derecho a vivienda y comida, cuando hay otros, con menos suerte que ella, que tienen frío y hambre?

La televisión organizaría un programa, en vivo, en el que la cigarra saldría pasando frío y calamidades, a la vez que muestran extractos de vídeo de la hormiga, confortablemente establecida en su casita y frente a una mesa llena de comida.

Los españoles – sorprendidos – no entenderían como es posible que en un país moderno como el suyo se deja sufrir a las pobres Cigarras y el Gobierno aprobaría un plan de ayuda para proveer de cobijo y comida a todas las Cigarras desvalidas.

Para ello se dotaría un Fondo de Financiación Transitorio – aunque de transitorio sólo tendría el nombre – con cargo a los Presupuestos Generales del Estado, que sólo pagan las Hormigas debido a su exceso de trabajo, de riquezas y resultados.

Las Cigarras, asimismo, rápidamente se organizarían para reivindicar sus derechos y para que se valorara la enorme contribución por el arte de estas al cante español. Un grupo de Cigarras, con cargos oficiales, aceptarían otorgar más fondos – en este caso de carácter cultural – para el realce de éste nuevo arte, con cargo a un nuevo impuesto que – lógicamente – soportan las Hormigas.

Las Hormigas, ante la cantidad de nuevos impuestos y de la “solidaridad impositiva”, decidirían emigrar a un país con menor carga fiscal, donde no existiera tal cantidad de Cigarras, y transferirían sus fondos a ese país montañoso o caribeño rápidamente.

Al conocerse este hecho, la Hormiga sería considerada como poco sensible a las necesidades de la sociedad… que le ha dado todo lo que tiene. Por otro lado la Hormiga, desde ese país montañoso o caribeño, leería en el periódico todas esas noticias… eso sí, un poco más tranquila.

Mientras tanto, la Cigarra – erigida en líder de las cigarras – el colectivo de cigarras, la nueva ONG, el Gobierno y otros… seguirán buscando más hormigas.

Anuncios