Según mi percepción, en España no diferimos tanto.

Acabo de recibir la e-letter de Red INSIDE (Nº 36), en la que, entre otros artículos, se presentan los resultados obtenidos por Xial en las investigaciones que ha venido llevando a cabo  en América Latina con la finalidad de tomarle el pulso al estado de la comunicación interna (“Tendencias en comunicación interna”).

Las conclusiones no me parecen tan alejadas de lo que también sucede en muchas organizaciones españolas:

En Chile, Perú, Colombia y México se identifican dos tendencias que parecen consistentes:

1. “La ausencia de indicadores específicos para medir la comunicación”

2. “La necesidad de apoyo directivo para realizar una gestión integral”

En el caso de Argentina, a lo dicho se le añaden dos “obstáculos recurrentes”:

3. “La falta de planificación”

4. “La insuficiencia de canales de escucha a los empleados”

Según el artículo citado, “el área principal de oportunidad se encuentra en capacitar a directivos y gerentes en habilidades de comunicación, con el fin de mejorar su rol como comunicadores”.

[Uno] En mi opinión, la ausencia de indicadores, contrastados y objetivos, de comunicación interna se correlaciona con la ausencia de unos modelos CI de los que dimanen los planes estratégicos y anuales de comunicación interna en las empresas.

[Dos] Mi hipótesis principal es que la comunicación no es cuestión de técnica, sino fundamentalmente de actitud (¡ACTITUD!), con ‘ce’ de comunicación; ello afecta más a la persona que al cargo, si bien, y por lo general, no solemos demostrar en nuestras interacciones, ni en las cotidianas ni en las profesionales, un fortalecimiento especial en dicha competencia.

Si hay técnica, pero no actitud de comunicar (comunicar-se), el resultado será lamentable aunque se informe y se interactúe.

Si hay actitud, habrá comunicación (la técnica siempre puede aprenderse)

Creo, por tanto, que los problemas de comunicación ponen de manifiesto otra problemática –las más de las veces directamente asociada con la psicología, con lo emocional de los individuos-, que será en la que habrá que actuar si lo que se pretende es mejorar, de verdad, la comunicación en las empresas, pues la comunicación la hacemos las personas.

[Tres] La ausencia o escasez de modelos para comunicación interna, junto con la actitud predominante de los líderes de opinión, que son quienes más influyen en la cultura comunicacional de la organización, en materia de comunicación –sus prácticas- inciden directamente en la improvisación de la comunicación, incrementando con ello los riesgos de incurrir en una práctica comunicacional deficitaria.

[Cuatro] Cualquiera de nosotros selecciona y atiende sólo lo que le interesa. La insuficiencia y en algunos casos ausencia de canales de escucha y de canales de doble vía pone de manifiesto el interés de algunas organizaciones en las percepciones, opiniones y sentimientos del grupo de interés denominado trabajadores, plantilla o empleados.

Cada vez que hablamos de herramientas y canales de comunicación me asaltan con fuerza dos inquietudes:

  1. Tendemos a confundir herramientas y canales, porque unas y otros en ocasiones cumplen ambas funciones.
  2. Habitualmente omitimos la figura de mandos y directivos (que son los principales agentes del cambio y de la conformación cultural en las empresas) como herramientas y canales  principales al servicio de la función de comunicación, siendo uno de sus principales roles.

Recuperar la comunicación interpersonal en toda su extensión, cara a cara, en persona, es la principal oportunidad para mejorar la comunicación interna en la empresa y lograr alcanzar los objetivos de comunicación que están al servicio de las organizaciones. Para integrar de manera natural la corresponsabilidad de comunicación en la liturgia de las organizaciones se requiere inexcusablemente el máximo compromiso y la involucración de hecho de las cúpulas directivas. De incumplirse esta condición, cualquier otra solución será más o menos vistosa y no tendrá un alcance más allá de lo local o de lo anecdótico, pero –no nos engañemos- lo será en vano.

Recomiendo la lectura del artículo “Caso comunicación inter-áreas Roche”, en el mismo número.

© jvillalba

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