“El programa Escuela 2.0 dotará de un portátil a 400.000 alumnos y 20.000 profesores y digitalizará 14.400 aulas durante el curso 2009/2010”, acuña el título de la nota de prensa emitida el día 4 de septiembre, por el Ministerio de Educación.

Tal y como están las cosas, con un profesorado necesitado de recuperar una autoridad que leyesLOGSE– y familias –padres– le han venido restando, mucho me temo que del suministro de portátiles a la escuela 2.0 media una distancia que no creo que sepamos recorrer ahora mismo.

Este parece ser un primer paso –loable-, pero hacer que la medida evolucione tal y como suscribe la nota del ministerio (“Hasta ahora las nuevas tecnologías eran un apoyo en la educación. A partir de ahora van a ser parte fundamental del proceso de enseñanza y aprendizaje.”) requiere mucho más que dotar de instrumentos tecnológicos a estudiantes y escuelas; se necesita provocar un cambio cultural profundo y mientras que los docentes no recuperen su lugar en el aula la escuela 2.0 será una ilusión y las TIC un mero eduentretenimiento cuyo aprovechamiento dependerá de las diferencias individuales, lo que dista de un proyecto de aprendizaje que dimane de un modelo educativo solvente.

Según lo veo, en un entorno generalizado de rechazo, al esfuerzo que supone y a la dedicación que exige el estudio, la filosofía 2.0 no tiene su mejor aliado; para participar en la construcción del conocimiento –base de un modelo pedagógico 2.0- hay primero que ejercitar ‘los codos’, asimilar lo leído o lo experimentado, integrarlo en esquemas previos, ponerlo en interacción con otros –docentes y alumnos-, reformularlo, recrear un producto y exponerlo, participarlo. Y destilar, a modo de principio o conclusión, el producto del aprendizaje: la adquisición.

Maestros y educadores tendrán que aprender a enseñar y deberán tener la capacidad de conducir el aprendizaje, pero también tendrán que trasladar modelos, prácticas, pautas y rutinas. En dicho contexto, el alumno deberá incorporar nuevas competencias tecnológicas y ser capaz de poner sus conocimientos informáticos al servicio de su aprendizaje y contribuirlo al conjunto de la clase, e incluso fuera de ella, convirtiéndose al tiempo en un estímulo para el resto de los compañeros. La intuición tecnológica de prueba y error y el dar y recibir serán la base de este nuevo itinerario educativo que realmente debería representar un nuevo aliciente para educadores y educandos.

Eduentretenimiento. Utilización de los medios de comunicación (prensa, radio, televisión y otras tecnologías de la información) al servicio de la educación para facilitar la adquisición del aprendizaje de una manera entretenida.

© jvillalba

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