Algunas sencillas recomendaciones parecen perdidas, en algunas empresas, en el repertorio de lo que deberían ser sus rutinas informativas:

  1. La principal información ha de hacerse circular, controladamente, en la empresa.
  2. Desconocer -por parte de la plantilla- las principales claves estratégicas impide la opción de que las personas se alineen con la misma.
  3. Unificar mensajes y difundirlos unitariamente en la organización contribuye a reforzar la cohesión en la empresa y coadyuva al reforzamiento cultural.
  4. La difusión controlada y medida de la información es el mejor antídoto contra los efectos -negativos- de la desinformación: desconcierto y proliferación de la comunicación informal.
  5. La comunicación interna más efectiva es la que se produce directamente, mediante la interacción verbal.
  6. Además de ser una muestra de respeto hacia las personas y de trasladarles con ello la importancia que tienen, representa una ocasión para reforzar el liderazgo directivo.
  7. Estas prácticas no alteran en absoluto la responsabilidad informativa de la empresa mediante la difusión de contenidos por otros canales de comunicación.

… dijo Henry Stanley, al ver al que parecía un inglés en el lago Tanganica, cinco años más tarde.

© jvillalba

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