No todo es comunicación, pero todo comunica.

 

Hacer público un debate sobre la comunicación me parece un acierto. Quienes tenemos alguna responsabilidad en comunicación estamos llamados a reforzar con nuestra presencia esto que yo veo como una necesidad social –incluirla en la agenda de actualidad-. Creo, además, que representa una oportunidad de aprendizaje para quienes tenemos la obligación y el deseo de conocer lo que acontezca en este ámbito profesional.

 

En esta primera convocatoria del Ágora de la comunicación, albergo la expectativa de tomarle el pulso a la actualidad de esta materia, que se adjetiva desde diferentes perspectivas que interesa tener muy presentes, pues no todo es comunicación, pero –se quiera o no- la comunicación está en todo. Mi objetivo principal es plantearme nuevos interrogantes sobre cómo llevo a cabo mi actividad profesional.

 

Hablando de la comunicación interna no creo que a estas alturas a alguien se le ocurriera despreciar públicamente su importancia en las organizaciones, pero lo cierto es que todavía no se le reconoce el estatus que en mi opinión tiene ni en la práctica se le confiere la importancia que, coincidiendo con otros colegas, creemos que reviste.

 

La comunicación interna, en concreto, está a la búsqueda de modelos formales capaces de refrendar su impacto en la cuenta de resultados, pues en la actualidad no resulta una práctica homogénea en el universo de organizaciones como sucede, por ejemplo, en el ámbito de las relaciones públicas, frente a lo cual me temo que los ‘internistas’ escondemos algún tipo de complejo profesional. No en vano, ahora mismo la comunicación interna sigue a la búsqueda de una definición que admita proponerse y sea capaz de reflejar su esfera de competencias.

 

En evitación de fantasmas e interpretaciones variopintas, me parece que hay que empezar por fijar con claridad meridiana y acordar explícitamente cuál es la importancia de la comunicación en las organizaciones y en cualesquiera de sus especialidades. Según lo veo, la comunicación es un medio y nunca un fin en sí misma. Un medio que se puede utilizar o desdeñar para conseguir determinados objetivos, que son los que verdaderamente importan, pero que muy posiblemente o no se logren o cueste mucho más hacerlo si no utilizamos la palanca de la comunicación para ello. Desde esta perspectiva, es una herramienta al servicio de la estrategia, que es lo que nos toca demostrar con hechos y cifras a quienes trabajamos en este área si queremos obtener el reconocimiento que hoy en día no tiene la comunicación interna.

 

Según mi perspectiva, la comunicación interna es una función transversal, al servicio de la estrategia, que tiene un objetivo explícito y alberga un propósito implícito: administra los flujos de información y de comunicación en el seno de la organización, contribuyendo a gestionar y a difundir el conocimiento organizacional, y trata de influir en sus públicos para generar actitudes y conductas alineadas con el pensamiento estratégico, la cultura y los objetivos de la organización.

 

Para finalizar, considero importante recordar que los ciudadanos de esta sociedad de la conversación, entre otros cambios trascendentales, hemos ido evolucionando desde la figura del receptor-espectador a la del productor-contribuidor. Las audiencias ahora detentamos un micropoder del que antes no éramos conscientes; se han generado nuevas clases de públicos en red que cobran fuerza; existe un amplio cartel de prescriptores que han dado lugar a nuevas fórmulas de influencia; la información y su transmisión ya no es sólo cosa de uno y se ha convertido en cosa de muchos y de terceros… y no dejan de aparecer nuevos escenarios conversacionales. Estos ciudadanos no son ni más ni menos que nuestras audiencias, nuestros clientes, que ahora, por suerte, nos imponen la necesidad de reaprender a comunicarnos si, como primer paso, queremos captar durante algunos segundos su atención y las empresas que no lo consigan, se quedarán fuera de la conversación. La comunicación es el medio que representa la oportunidad de subsistir en la conversación global.

 

© jvillalba

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