Innovar resulta arriesgado y costoso, pero no hacerlo significa poner en riesgo la supervivencia de las organizaciones, máxime en épocas de crisis en las que reforzar el posicionamiento resulta crítico.

 

Las crisis, que en esencia son cambios, representan oportunidades. Son la ocasión para centrarse en lo importante, permiten replantearse rutinas, hábitos y prácticas y posibilitan darse cuenta de que las cosas pueden hacerse de otro modo, por lo que cabe interrogarse sobre lo que se hace, el por qué y para se hace y cómo se viene haciendo.

 

Normalmente estos planteamientos giran en torno a productos, servicios y procesos de negocio, pero pocos directivos se plantean la necesidad de revisar los estilos de dirección, las rutinas de toma de decisiones, la gestión de los activos intangibles y cómo diseñar políticas de gestión de personas para integrar en el proceso de desarrollo el talento organizativo.

 

  1. Innovar es aplicar el conocimiento para desarrollar (innovación incremental) productos, servicios, procesos, negocios y modelos organizativos existentes o para crear (innovación radical) nuevas soluciones (disrupción).
  2. Innovar es también mejorar.
  3. Innovación y cambio son sinónimos.
  4. Si cambiar es arriesgado, mucho más lo es no arriesgarse a evolucionar.
  5. La innovación es el elemento clave que explica la competitividad.
  6. Sin innovación no hay ventajas competitivas (diferenciales y sostenibles) en las que sujetarse.
  7. La innovación representa la oportunidad de obtener ventajas competitivas.
  8. Innovación es una idea que tiene éxito (acogida y aceptación).
  9. Si la novedad no obtiene el reconocimiento de los mercados (demanda de clientes traducida en ventas), no es innovación.
  10. La gestión estratégica de la información se ha revelado clave en el proceso de innovación.

© jvillalba

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