No hace mucho alguien me dijo que en ambientes educativos no se reconoce la blogosfera como fuente de información solvente.

 

Me temo que quien me dijo aquello no está en la actualidad de los hechos, pues tan cierto es que en Internet hay de todo (malo, regular y bueno) como también es verdad, y cuando menos posible, que hay material que, si no es excelente, es influyente. Prueba de ello son las declaraciones, en febrero de este año, de Stephanie Bonnet, Directora General de la Práctica de Comunicación Online europea de Burson-Marsteller, cuando expone que “Hay informes que demuestran cómo el 40% de la población ha sido influenciada positivamente a favor de algo que han leído en Internet”

 

En la mencionada entrevista, que se publicó en el Nº 8 de Revista de Comunicación, bajo el título “Hay que educar a las empresas en el mundo digital de las web 2.0.”, Stephanie Bonnet reconocía que “A pesar de que los blogs están perdiendo un poco de fuerza siguen siendo los principales proveedores de experiencias de expertos.”

 

Sea como fuere, lo cierto es que la sociedad digital nos ha traído una nueva figura de influenciadores que, en determinadas materias, y concretamente en ciencias sociales y previa selección de las fuentes, a mi entender pueden aportarnos referencias e información útil, sin demérito, por poner el caso, de otras fuentes como pudieran ser Compludoc, Clacso, Dialnet, Redalyc, Rebium, Worldcat u otras.

 

Así como la tecnología 2.0 ha propiciado en los ciudadanos la conciencia del micropoder, la evolución lógica de quienes son capaces de influir desde la palestra digital, generando corrientes de opinión y macrotendencias, en las que puede residir el foco de algunos cambios, se llama e-fluentials.

 

El alcance de esta nueva generación de prescriptores (expertos) es tan significativo que algunas empresas ya se llegan a ellos para contratar sus servicios, lo que exige ganarse credibilidad y reputación, pues las empresas saben ahora que estos líderes de opinión pueden llegar a influir en millones de consumidores.

 

Ejemplos de lo dicho pueden ser Comucor (Benito Castro), Scriptorium (Joaquín Moral) o Mangas Verdes (Manuel Almeida); ejemplos de líderes de opinión son Enrique Dans o Javier Martín (loogic) en el área tecnológica y en el terreno de los negocios en la Red, respectivamente.

 

© jvillalba

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