Lo que acontece en Internet se viene tildando de virtual, entrecomillado, por oposición al denominado mundo “real”, cuya agenda o actualidad –dicho sea de paso- reconstruimos a diario; luego equiparar virtual con irreal parece, como poco, arriesgado y denota un total desconocimiento de la psicología humana. Pues, ¿dónde acontece lo real?

 

A estas alturas, superado Heráclito de Efeso, ya constatamos y admitimos la incertidumbre: no sólo todo cambia, sino que cada vez los cambios se suceden más deprisa disminuyendo significativamente el intervalo de tiempo que media entre dos nodos.

 

Negroponte comentaba que Tiempo Internet es una expresión que alude a la compresión del tiempo que, naturalmente, ha sido propiciada –digo yo- por la socialización de la Red de redes. Sin atreverse a fijar factor alguno de multiplicación para convertir el tiempo que conocemos a tiempo Internet, acude al ejemplo: “lo que antes se tardaba en hacer en un mes ahora se tarda un día.” Bill Gates, a finales de los 90, hizo famosa la frase “el mundo va a cambiar en los próximos diez años más de lo que lo ha hecho en los últimos cincuenta.” Por otra parte, Norman Harrington sentenció que “prácticamente nada de lo que era un principio empresarial inamovible en los años 90 ha resistido el decenio del vuelta a empezar y, además, el replantearse todo continuamente se ha convertido en un factor necesario de éxito”.

 

Así las cosas, la velocidad de reacción ante el continuo devenir se yergue en pieza clave del éxito: la adaptación; hoy más que nunca, supervivencia. Y es que sucede que el péndulo de Internet es el que marca ahora, se quiera o no, nuestro tiempo, ése en el que los nodos se acortan para dar paso a los acontecimientos que se suceden con velocidad de vértigo. Si en un mundo interconectado estamos a menos de seis clics de cualquier lugar, parafraseando a Negroponte, tendremos que ajustar nuestros tiempos al de los que hacen clic, que es quienes producen la actualidad, antes y con mayor velocidad, luego la realidad se construye hoy en el tiempo virtual.

 

Quizá Swatch, dos mil cuatrocientos noventa y tres años después de la muerte de Heráclito, no iba tan desencaminada cuando introdujo el término “Tiempo Internet”

 

@625.beats

 

© jvillalba

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