Los estudios Eyetrack descansan en los movimientos de los ojos de las personas que leemos un periódico, examinamos un constructor visual o navegamos por un sitio Web.

 

Parten del supuesto de que miramos aquello que nos interesa y capta nuestra atención, pero también de los hábitos visuales que se tratan de descubrir a partir de dónde miramos.

 

Su utilidad en Internet resulta obvia, nos sirven para realizar pruebas de usabilidad que nos permitan disponer de la mejor manera posible los contenidos que nos interesa que no pasen desapercibidos; así, la arquitectura de los contenidos incluirá la variable independiente de las prácticas visuales de los usuarios.

 

Así consideradas, las conclusiones de los estudios Eyetrack son un referente obligado en materia de diseño y arquitectura de contenidos.

 

Con todo, hay cuestiones metodológicas a tener en cuenta:

 

  1. Estos estudios suelen basarse en pequeñas muestras de usuarios, lo que compromete la validez (interna y externa) de estos estudios.
  2. El perfil de los usuarios testados podría sesgar la muestra, lo que afectaría a la representatividad de la misma.
  3. Al ser estudios realizados en un contexto sociocultural y demográfico concretos, se difunta la extrapolación de resultados a otras culturas.

 

En materia de intranets o de portales internos, la puesta en servicio de estos constructos en las empresas aconseja realizar estudios previos de usabilidad bajo la premisa de seleccionar una muestra aleatoria, suficientemente representativa, lo que garantizará la introducción de modificaciones al diseño original fundamentadas en las conclusiones del estudio de usuarios; precepto que muchas veces se omite y que, a la postre, puede obligar a efectuar cambios debidos al subjetivismo de quienes tengan que aprobar el proyecto, pues se trata de una confrontación de gustos y opiniones ante las que no se puede oponer el respaldo de los datos objetivos y contrastables que aporta la investigación.

 

© jvillalba

Anuncios