7. Negociar a la baja

 

Finalmente, mencionar que una actividad consustancial a la administración entraña saber negociar, lo que supone tener que ser persuasivo. ¿Cómo serlo cuando no se tiene credibilidad? ¿Cómo negociar cuando se parte de la desconfianza? ¿Qué obtener cuando se improvisa la comunicación? ¿Cómo saber qué conviene ceder cuando no se ha planteado la visión del interlocutor, ni los máximos ni los mínimos?

 

Aunque no reparemos en ello, todo acto humano -hasta el más simple-, todo comportamiento, todo pronunciamiento, es un acto de comunicación.

 

Cuando no se preparan las reuniones, cada vez que se improvisa una alocución, en el momento en el que se sale del paso con un comunicado, en aquellas ocasiones en que no se ha tenido en cuenta el perfil de la audiencia o se ha subestimado el momento en el que se encuentra la organización, en cada ocasión en que no se cuidan los mensajes, cuando los informes no se estudian a conciencia; es decir, cuando no se está en posición de “escucha”, establecer una comunicación eficiente resulta prácticamente imposible.

 

Sépanlo, cada vez que quienes no se han ganado a pulso el derecho a la palabra, usan de ella, se desacreditan, quedando en ridículo ante los trabajadores.

 

¿Sabe cuál es la prueba del líder? Que le sigan, no que le obedezcan. ¿Cuántos seguidores cuenta entre sus filas?

 

© jvillalba

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