6. Administrar la desinformación

 

Comunicación e información van de la mano, pero no son la misma ‘cosa’.

 

La información son los datos contextualizados, mientras que la comunicación significa un intercambio de información en cuyo proceso los datos se pueden sustraer o incrementar e incluso dotarles de nuevos significados.

 

Antes la información era un selector de clase y se identificaba con ‘poder’; hoy, la información se construye entre todos y el ‘poder’ -o micropoder (4), como alguno ha apuntado- descansa en el intercambio de la información, en democratizar la comunicación que es -en esencia- multidireccional; es decir, la comunicación de una sola vía hoy (¡anótenlo!) no resulta creíble y está abocada al fracaso.

 

Hoy, la rumurología, o sea la consecuencia de la falta de información, tiene cauces que antes no tenía para expresarse: adopta la forma de blog, promueve foros, crea listas de distribución, se ayuda de la mensajería instantánea, filtra rumores, socava la participación, es capaz de promover denuncias y puede hacer caer gigantes con pies de barro. Sobran los ejemplos.

 

Si quiere que su equipo le siga, es decir, si se ha propuesto evolucionar de jefe a líder, comuníquese con su equipo y trabaje codo con codo y dé ejemplo; no sólo le seguirán, se comunicarán con usted y su nivel de información no sólo crecerá, sino que cobrará realismo y le convertirá en un observador imparcial, dotándole de objetividad.

 

© jvillalba

4) Javier Cremades:

http://www.casadellibro.com/fichas/verCriticas/0,,2900001174733,00.html?codigo=2900001174733.

Consultar también:

http://www.elmundo.es/navegante/2007/07/18/tecnologia/1184746196.html

Visitar su blog: http://javiercremades.blogs.com/mi_weblog/

 

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