Organizar la información y crear una práctica de comunicación consistente son asuntos que hoy cobran especial relevancia.

 

Administrar el conocimiento es una necesidad que ya nadie discute; cuestión diferente es si se cuenta con la infraestructura para desarrollar un sistema de inteligencia competitiva o si se invierte o no en ello. No obstante, hoy en día se cuenta con innumerables herramientas para alinear tecnología y negocio, generar, compartir y administrar. Pensando en la información como generador de ventajas competitivas, se me ocurre plantear:

 

  1. Fijar primero las actividades que aportan valor (valor para el cliente).
  2. Determinar los segmentos de mercado que pueden aportar beneficios (ventas).
  3. Seleccionar la tecnología idónea que permita compartir la información.
  4. Dotar de las herramientas necesarias y homogeneizar las prácticas para el uso, distribución y retroalimentación de la información.
  5. Crear un sistema de administración del conocimiento: captura, almacenaje y distribución de la información, repositorios de aprendizajes, aprovechamiento de la información existente.
  6. Determinación de fuentes de información externas y grado de fiabilidad.
  7. Análisis de la competencia y diseño de estudios comparativos.
  8. Creación de un sistema de retroalimentación de clientelas y proveedores.
  9. Integración de la información en el sistema de inteligencia competitiva y difusión de información bajo control.
  10. Estandarización de prácticas basadas en el aprendizaje y revisión y actualización de las mismas.
  11. Analizar permanentemente el sistema para incrementar su eficiencia.
  12. Validar la ecuación coste-beneficio.

© jvillalba

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