La comunidad educativa tiene como finalidad ser un repositorio de conocimiento, que administra, y transfiere saberes.

 

Diferentes facultades se agrupan en torno a una Universidad. Así se forjan diferentes perspectivas que nos permiten interpretar la realidad de múltiples maneras, unas veces complementarias y otras irreconciliables; más alejadas cuanto más se refieren a valores o a creencias. Un ingeniero analiza su entorno de manera diferente de como lo hace un paleontólogo o un jurista… o un psicólogo.

 

En una cosa se parecen una universidad (que administra varias facultades) y una industria (empresa de automoción, por ejemplo): ambas organizaciones administran información, pero no la misma ni con la misma finalidad.

 

Ambas la convierten en conocimiento -pero no de la misma clase- y lo transfieren -no de la misma manera- para interpretar de manera particular su realidad circundante, atender a sus necesidades y proyectar su saber en los servicios que prestan o por medio de los productos que crean.

 

Una empresa de automoción -ya sea fabricante de automóviles o perteneciente a la industria auxiliar- aplica su conocimiento al desarrollo y fabricación de automóviles, o de componentes, y de elementos complementarios y extensivos al core business -como son los elementos de seguridad activa y pasiva-, obteniendo beneficios, si es el caso, con la demostración de su saber hacer (materializado en productos o servicios), que trasciende a la creación de productos y a la manipulación de los mismos.

 

El conocimiento aquí se articula de manera diferente y se dirige específicamente a lograr un fin que difiere de los fines educativos.

 

© jvillalba

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