Decálogo que dificulta la dinámica y progreso de una comunidad de práctica, o de un grupo:

 

  1. Asumir la tarea como algo externo, impuesto, ajeno a uno; es decir, no llegar a apropiársela (hacerla propia). Este sentimiento lleva a sentirse con desgana.
  2. Mostrarse excesivamente cauto o sentir algún temor inicial; es decir, aguardar, esperar a que otros tomen la iniciativa, quedarse en la retaguardia en espera de ver qué pasa.
  3. Temor al ridículo; es decir, conceder más valor a los juicios expertos que a la propia opinión, por lo que se teme expresarla.
  4. Lucha por el liderazgo y afán de protagonismo. Por la experiencia que tengo en grupos, estas pugnas suelen acarrear consecuencias nefastas para todos: los protagónicos se queman, el grupo se disgrega y más tarde surgen líderes alternativos, menos agresivos y más conciliadores. Pero el grupo inicial se ha roto.
  5. Conceder mayor importancia al propio criterio que al beneficio del grupo; es decir, paralizar el progreso del conjunto en beneficio propio, lo que tiene como consecuencia hacerlo encallar en vía muerta y generar tensiones.
  6. No saber aplicar una técnica (ensayo experimental) para desatascar situaciones en vía muerta; es decir, resistirse aceptar otras propuestas que no sean la propia. Relacionado con ello está la técnica del chantaje implícito: “Se admite mi propuesta o no colaboro”.
  7. Antes de crearse un espíritu de confianza y compañerismo, picarse, prestar más atención a las palabras y a las formas que a los contenidos de los mensajes; es decir, inadmitir que cada quien se exprese según su estilo, en vez de confirmar lo que quiere realmente decir. Caer en el efecto de suponer sin preguntar o sin reformular (feed-back) lo dicho por otros, en vez de constatarlo, preguntándoselo.
  8. Emitir gratuitamente juicios de valor en vez de construir opiniones argumentadas; es decir, el uso de los “deber/debe/debes/debemos” pretendiendo imponer criterios que no han sido consensuados previamente.
  9. Adoptar la votación como sistema de toma de decisiones, lo que acarrea la existencia de ganadores y perdedores, lo que termina escindiendo el grupo.
  10. No concederse suficiente tiempo, entre otras cuestiones, para la comunicación y la escucha y para dejar que las normas no escritas y el estilo del grupo se vayan decantando con el respaldo del conjunto.

 

© jvillalba

Ensayo experimental: pactar dejar la propia propuesta en la recámara a cambio de admitir trabajar en otra dirección, por un espacio de tiempo definido, transcurrido el cual, si se demuestra que no ha hecho progresar, regresar al punto de partida retomando la propuesta alternativa que se dejó en reserva.

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