Cada uno debe asumir que el motor de su cambio es él mismo. Lo creo firmemente, pues lo que tú seas o llegues a ser sólo depende de ti.

 

Por retomar alguna otra frase, más o menos célebre, me parece interesante traer a colación la referida por Alexei Tolstoi: “Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo”. Curiosamente la gente suele pensar que no tiene que cambiar, pero sí los otros, sus vecinos. Traducido al ámbito empresarial, ¿no habéis observado que, cuando hay que implementar un cambio, sueles encontrarte con una masa crítica de profesionales que, asegurando estar a favor de dicho cambio, permanecen quedos, pasivos, en espera de que sean otros quienes los ejecuten y pongan en marcha?

 

Siguiendo con las frases, hay una de Mahatma Gandhi: “Si quieres cambiar al mundo, cámbiate a ti mismo”, que, aplicada a la empresa, deberían adoptar los cuadros directivos en pleno, todos a una, para promover cambios, pues no en vano el mando es un agente modelizador excepcional, un referente, cuya función ha de integrar la de dar ejemplo.

 

Finalizo con una de Octavio Paz: “Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo…. del miedo al cambio”. Se trata del daño que causa el inmovilismo, la cerrazón y la clausura frente a la apertura y renovación de aires, pues, para finalizar con otra mencionada por Paco Muro: “Si hay que caer, que sea intentando avanzar”.

© jvillalba

Anuncios