“Tolerancia hace referencia a la posibilidad de que una persona pueda ser ella misma y desarrollarse sin más limitación que su propio talento”. ¿Así, sin más limitación ni ayuda, como el niño salvaje? Veo difícil que las naciones, que los pueblos, admitan de verdad y sin cortapisas esa posibilidad como fuente generadora de riqueza. Lo que sí que es verdad es que hay sociedades más aperturistas, más transigentes, quizá EEUU, resulte más permeable que el Viejo Continente. Por lo que respecta a España (desarrollada, pero no avanzada) no creo que contemos con las mejores condiciones como para reconocer la importancia y establecer las condiciones para cultivar la Creative Class en nuestro tejido social.

Me parece prioritario partir de la persona, más que de la suma o ayuntamiento de individuos transformados en colectividad. Si no hay propósito compartido, si no se consensúan y respetan las reglas del juego, si el ‘juego’ no se apaña a conveniencia, sino perseguimos lo mismo, ¿de qué actitud colectiva podemos hablar? Además en España, país amigable, somos –a las pruebas me remito- unos auténticos individualistas; salvo honrosas excepciones. Reconocerlo sería, cuando menos, dar el primer paso.

Estoy de acuerdo con quienes ponen el foco en la educación. Ésta es la base: los niños, los jóvenes, las generaciones venideras, pues educación y familia son los caldos de cultivo en los que se gestan visiones. La visión; mi visión del mundo; nuestra visión, que es como conformo mi estilo de vida. Así se gestan las actitudes.

© jvillalba

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