“Estilos de vida asumidos hasta el último ciudadano”. ¿Quién se lo cree? Rebusca en tu experiencia; observa esta misma tarde el comportamiento en el tráfico, en el metro; revisa tu bagaje empírico, mira dentro de tu lugar de trabajo: ¿qué actitudes identificas? Yo, por ejemplo, no soy tolerante con los intolerantes. ¿Soy menos creativo por ello? ¿Soy un intolerante?

Que la diversidad es un valor ya lo sabemos, pero que se trata de un valor para algunos que usan y abusan sin miramientos de los otros, también lo sabemos. Sobran los ejemplos. La evolución de la guerra fría a la globalización ha convertido a amigos y enemigos en competidores.

Me parece que, independientemente de las condiciones ambientales, geográficas, económicas…, que con independencia de entornos más o menos favorecedores, las soluciones de recurso, las visiones creativas, las prácticas rompedoras son más propias del sujeto que de la sociedad (y a un alto coste); cuestión distinta es que éste contribuya en aquella. Reconozcamos que esta revolución acalorada y optimista de los acrónimos (TIC, SIC, GC, IC…) y de la globalización está teniendo un alto coste en el que unos arrasan y otros son los arrasados.
© jvillalba
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