Los auto-líderes de la clase creativa. ¡Menudo concepto!; contradictorio por principio y por definición. La prueba infalible del líder: ¿seguirse a uno mismo? No creo en la creative class, otra clase de modernícolas amparados en la novedad de las SIC y de sus aledaños, como tampoco creía en el yuppie ni tampoco en el amo. Ha de ser más sencillo, más natural, menos arcano, más cercano.
Hay tanta o más creatividad en los chavales de las falúas que en ‘laboratorios’ de ideas, pues la necesidad es la que agudiza el ingenio y no hay mayor creatividad que ser un superviviente en entornos hostiles (esta sociedad lo es). Creo que las dialécticas de clase ya debíamos haberlas superado. Occidente está a la cabeza del desarrollo, pero los países subdesarrollados son los que transforman la materia en riqueza y en los que occidente se apoya para sostener su débil equilibrio y, si resulta posible, embrutecerles aún más con los mitos de occidente: bici, motocicleta, coche, equipo de abducciones masivas o televisor; es decir, capitalismo trasnochado, caduco, obsoleto, reconcomido, superado y superable, pero ¡ay! tan cómodo, tan confortable, tan fácil, sólo hay que adaptarse, sólo hay que igualarse, que ser igual… donde el igualitarismo es una abstracción.

© jvillalba
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