Sólo una cosa convierte en imposible un sueño, el miedo a fracasar…

 

Sé de alguien que creyó que tenía que hacer algo… y faltó a su palabra por algo que podía demorarse sin lesión, pues ese algo admitía la espera y la postergación.

 

Aquél asunto relegable le pareció urgir tanto que eclipsó compromisos, palabras y personas… Aquella aparente urgencia le consumió mucho menos de lo que en principio le pareció que le entretendría y se dedicó a perder su tiempo y su vida en espera de lo que ya no podía ser: aquél tren había pasado varias veces por su puerta y ya había partido mucho antes de que se percatara de ello, pues, haciendo caso omiso, le cegó lo urgente frente a lo importante… y con él se esfumó su futuro porque su vida comprometida estaba por la palabra dada.

 

Sé de alguien que aún no se da cuenta de que perdió el todo por la parte, la persona por la cosa, una vida por demorar un día, un sólo día, lo trascendental por lo trivial… dedicándose a arreglar lo que ni urgía ni verdaderamente urgiría…

 

No caigas en esa confusión y no pierdas ni un instante: hay que asirse con convicción y sin demora al mástil de la oportunidad o te deglutirán las ciénagas de tu ceguera.

 

Hay veces que velar por uno pasa necesariamente por atender al otro. Escucha resonar su corazón en el tuyo o te dejará de latir para siempre: si no respondes, nadie te responderá. Si no siembras no habrá cosecha que recolectar.

 

Sé de alguien que no se lo perdonará jamás…

 

© jvillalba

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