De las antiguas intranets de hace 10 años, hemos evolucionado a la implementación de Portales corporativos basados en tecnología Web y a los que se accede mediante un navegador convencional, donde, incluso, pueden compartirse los resultados del procesamiento colectivo, permitiendo que la información fluya en tiempo real para su uso y reutilización, bajo un constante principio de actualización e interactividad por parte del usuario. Cuando tuve la suerte de estudiar, ninguno de estos sistemas estaba a mi disposición; hoy, en cambio, existen plataformas e-Learning.

 

En estos espacios es posible organizar la información y presentarla de manera amable, permitiendo la búsqueda y recuperación de datos, su filtrado y, en muchos casos, la personalización del propio interfaz mediante sencillas opciones de configuración o preferencias.

 

Hoy en día el poder en la organización no descansa en acaparar la información, sino en compartirla; el reto es poder difundirla rápidamente, con la máxima antelación, en tiempo real.

 

Las TIC han avanzado tanto que hace años es posible hablar (voz IP) mediante una conexión a Internet, verse cara a cara, mantener reuniones, fijar citas y establecer múltiples formas de contacto y comunicación para compartir información y generar conocimiento.

 

Ya recibimos noticias que nos interesan nada más acceder a La Red, tenemos sistemas de mensajería instantánea y diferida, podemos charlar punto a punto o en grupos y un amplio etcétera de posibilidades, así como estar a un clic de una ingente cantidad de información.

 

Por lo que a mí respecta, la función de vigilancia competitiva podrá desarrollarse íntegramente desde la propia estación de trabajo, si bien el principal problema a resolver consistirá en poder evolucionar del proceso de selección de fuentes a la acreditación de la fiabilidad y certificación de las mismas, que serán quienes se encarguen de cribar el quantum de información relevante a servir a usuarios críticos.

 

© jvillalba

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