Creo que lo relevante de esta filosofía -Web 2.0.-, que trasciende a la mera funcionalidad de las herramientas en que se soporta, significa una evolución en términos de información –que fluye-, de comunicación –que se incrementa y cobra nuevos matices – y de circulación del talento –que se expande-, lo que permite generar valor y aprovecharlo.

 

Desde la perspectiva anterior, creo que también representa una impulsión de la idea del trabajo en equipo, pudiendo realizarlo on & off line. Al fin y al cabo, la empresa es también una red social, ¿por qué no potenciar sus posibilidades de interacción?

 

Esa nueva figura que llamamos “contribuidor” es la que, teniendo la opción de dejar de ser sólo un consumidor, se convierte en productor que, a su vez, accede a nuevos contenidos, inusitados, aportados por otros “contribuidores”; y ello también hace las veces de modulador del establisement, llegando incluso a absorber funciones tradicionalmente depositadas en los medios de comunicación.

 

Su aplicación  la empresa, me parece que todavía no está madura en España, ya que se perciben barreras objetivas toda vez que facilitar el acceso a estas herramientas significa depositar un poder (“micropoder”) en manos de quienes están sujetos al mismo, despertando resistencias más o menos confesas.

 

El talento, que me gusta definir como el conocimiento en acción, está en los seres humanos, en las personas; promoverlas es lo mismo que tener ‘un pase’ para aprovecharlo.

 

Soy de los que se suman a los que creen que la única vía de progreso, hoy, es empezar a tomarnos en serio en las empresas eso que se denomina la gestión de los valores intangibles; sólo nuestra supervivencia está garantizada por un tiempo si somos capaces de generar capacidades a partir de los recursos.

 

En lo que a mí respecta, me muestro absolutamente partidario de esta filosofía.

 

© jvillalba

 

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