Tu observación sobre la naturaleza me evoca la serendipia (el conocido ejemplo de la ideación del Velcro y otros muchos) que, a su vez, me lleva (psicología evolutiva) a esas fases del desarrollo evolutivo del sujeto que en algunos círculos se denomina fase de la ‘bombilla’ o del descubrimiento por insight, momentos en los que de pronto caemos en la cuenta o nos damos cuenta de algo; es decir, lo descubrimos. Esta fase, implícita en muchas del desarrollo, tiene –como también otros aspectos ligados a la maduración del sujeto- más fuerza en las etapas tempranas.

(Abro un paréntesis. Aquí habría que definir y ponerse de acuerdo en qué entendemos por madurez del sujeto)

Los niños son una fuente de creatividad casi inagotable y también ejercitan el denominado juego simbólico, que, con el advenimiento de muchos de los juguetes actuales –reproducciones quasi perfectas a escala del mundo de los mayores, que tienen y hacen de todo por sí mismos-, se les pone mucho más difícil ejercitar aquella habilidad creativa (menos mal que los juguetes TIC amparan y potencian un desarrollo fenomenal como se evidencia en la denominada generación “Y” –the gammers-).

Voy al grano. Un ejemplo, la serendipia, ligada a una observación inteligente capaz de establecer una asociación remota, aplicando el juego simbólico, para resolver una necesidad de una categoría aplicando una solución que funciona en otra realidad fenoménica. Hay ejemplos para dar y tomar.

Se trata, entonces, de leer/escuchar/respirar el entorno con otra mirada, desde otra perspectiva; lo que mejora si se aplican técnicas concretas, una sistemática.

Técnicas de recurso. Por mi afición al alpinismo, me apasionan también los trabajos sobre supervivencia y el estudio de las técnicas aplicadas a todos los ambientes. La supervivencia en escenarios hostiles y la sobrevivencia en situaciones límite o las posibilidades con ocasión de catástrofes depende en buena medida de la creatividad del sujeto, pero también de su entrenamiento previo –psicofísico- y de la circunstancia precisa (suerte) –efímera ocasión que se aprovecha o…- (¿Te puedes imaginar que alguien fallezca de inanición con un depósito de víveres al alcance de la mano?)

Con los accidentes sucede lo mismo que con las crisis. Normalmente éstas avisan (estado latente), aquellos también; sólo que hay que estar atento a los indicios, tal y como sucede con la llamada comunicación de crisis.

A la postre, todo se va relacionando. Y si sabemos tanto ¿por qué en las empresas acontecen tantas situaciones que hay que corregir cuando no tienen enmienda posible o, incluso, cuando el coste de la reparación del daño sobrepasa con mucho cualesquiera otros esfuerzos preventivos que se hubieran articulado?

Quizá la clave vaya por ahí, con saber romper esa rutina que mencionas y hacer del trabajo un juego en el que todos ganemos. Creo que la comunicación ha de ir por ese camino, contribuyendo a que se cumpla y se haga extensiva -organización versus públicos- la estrategia win-win. (¿Qué definición operativa convinimos de madurez?)

Saludos,

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