El entorno, per se, disminuye la entropía si el observador es capaz de identificar y seleccionar datos relevantes y relacionarlos entre sí, basándose también en su experiencia, para actuar. En eso consiste también el conocimiento tácito, la experticia.

Aún disponiendo de los datos, ser capaz de agruparlos en información, tener un activo de conocimiento y referir la situación a la propia experiencia, todo ello no significa que tenga que actuar de una manera en concreto. El sentimiento que me guía (mi visión) es el determinante en todos los casos.

Más que el conocimiento clave que me permite actuar con supuesta objetividad y pericia (experticia), y ser predecible, lo que cuenta es el sentimiento clave que me guía.

Pretender gestionar el conocimiento en la empresa pasa por administrar los activos emocionales para favorecer actitudes que permitan crear, organizar, almacenar, reactualizar, incrementar, depurar y compartir información útil, confiable, pertinente, actual y relevante.

© jvillalba

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