No es cuestión de tener o no la razón; es, simple y llanamente, lo que percibo y a donde nos conduce nuestro destino… Se dan las condiciones, todos los signos convergen en ese punto, no hay ni cabe duda al respecto… Tenemos las condiciones perfectas, se han concitado todas y cada una de las “fuerzas” a nuestro favor… ¡Nunca nada fue tan fácil ni tan claro!

 

… sólo que… somos y seguimos siendo libres y dueños de nuestro destino… de ello, sólo nosotros, haremos lo que nosotros queramos. Sólo si no nos dejamos arrullar por el silencioso clamor de la vida…, si no somos capaces de entender el lenguaje de los astros y de la naturaleza…, si nos empeñamos en no dejarnos fluir y desoímos nuestros corazones…, si dejamos que nuestras almas se empañen con la bruma porque la certeza se pierde entre la espesura…, sólo si no sabemos dejarnos llevar por lo natural y nos impedimos dejarnos fluir…, sólo si, en fin, nos dejamos atrapar por la mediocridad mendicante de los débiles e inseguros cantos de sirena y atendemos las voces de lo retrógrado y paralizante, dejaremos de ser quienes somos y nuestro proyecto se sumirá en la topera de lo ignoto…

 

Pues, amor, hay verdades que se elevan sobre la VERDAD y realidades que se yerguen sobre lo REAL, haciendo que los sueños dejen de serlo para convertirse en vivencias auténticas veladas a los muchos, ocultas para los demás, pues los ojos de la vida miran desde otra perspectiva a la habitual.

 

Vuélcate hacia tu interior y dime qué ves; mira al horizonte y dime qué ves; mira con tus ojos renovados y ábrete a lo que otros no pueden ver y dime qué ves.

 

© jvillalba

 

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