Llevo un tiempo alejado,
sin aliento,
enfebrecido,
trabajando sin descanso,
atendiendo obligaciones,
haciendo jirones mi tiempo,
desatendiéndolo,
amordazado por la corriente que me arrostra contra la profundidad,
braceando,
sorteando remolinos,
echando la esperanza al aire, a manotazos,
deseando parar,
arañarme contra alguna peña o apiñarme en una rama
y detener el paso de la corriente,
que me despoja del tiempo y de la vida.

 

Llevo tiempo sin tiempo,

en la profundidad abisal,

regateando minutos a la urgencia,

socavando mi paciencia grano a grano,

transcurriendo,

encayando en la prisa,

cayendo, sin algún cuidado,

en las movedizas tinieblas de la sobreocupación…

sin ocuparme de mí,

sabiéndolo…

y, a sabiendas, perdiéndolo.

 

© jvillalba

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