Bolonia implica muchos cambios trascendentales de los que depende el futuro de estos estudiantes y de Europa y de España; también de nuestras empresas.

 

Hay un defecto habitual en comunicación, un fallo en el que solemos incurrir: dar por supuesto; sobreentender.

 

Bolonia representa un cambio; o sea, una oportunidad. La filosofía de base es el establecimiento del paradigma del aprendizaje durante el transcurso de la vida, haciéndonos saltar del constreñimiento educativo en el aula a la posibilidad de seguir aprendiendo; es decir, creciendo.

 

Pero también implica un cambio metodológico en el que se nos obliga a todos a esforzarnos. Nos obliga a los estudiantes toda vez que nos convierte en un agente activo de nuestro propio aprendizaje. Las tradiciones prácticas estudiantiles, conformistas (la lección memorística, la toma de apuntes y su estudio) pasan a segundo –último, diría yo- plano. El sistema de transferencia de crédito europeo -ECTS- implica que en el tiempo de docencia se contemplan no sólo las horas lectivas, sino también la carga de trabajo que tiene que realizar el estudiante para llevar a cabo su tarea -el aprendizaje de una materia-; es decir, horas de estudio, trabajo en equipo, búsqueda de información, solución de problemas… tutorías y exámenes…

 

El proyecto de Bolonia  exige del aprendiz no sólo la adquisición de contenidos,  sino que requiere de él ser competente para llevar a cabo su actividad, la que será su profesión. Bolonia se firmó para formar a profesionales competentes que además sean competitivos en el mercado laboral INTERNACIONAL, favoreciendo la libre circulación de estudiantes en un mundo que ya es GLOBAL.

 

Pero no sólo se trabajan las competencias específicas, sino y muy especialmente las genéricas o transversales, exigiendo para ello un cambio profundo en el estamento docente.

 

Hoy, en la SIC, el conocimiento está al alcance la mano, la información se comparte, luego el conocimiento per se ya no es un valor en sí mismo, está a un clic. La filosofía de Bolonia es hacer capaces a los estudiantes (y profesionales) de desarrollar estrategias METACOGNITIVAS, se trata de que aprendamos a aprender y seamos también capaces de aplicarlo a nuestras vidas y profesiones; a la postre, que seamos capaces de aportar valor.

 

En suma. Ya no se van a estudiar asignaturas, sino a trabajar áreas de conocimiento y el profesorado se tendrá que poner de acuerdo para coordinarse, siendo capaces de ENSAMBLAR materias en un todo único hasta ahora desgajado (y a las pruebas más cercanas me remito). Un sistema educativo perfectamente coordinado capaz de ofrecer un PROYECTO EDUCATIVO frente al concepto trasnochado y ochocentista de ‘asignatura’.

 

El objetivo de Bolonia es, pues, ponerse a buscar entre todos para encontrar un sistema que permita y facilite la libre circulación de estudiantes, puesto que los estudiantes son el futuro de cualquier nación.

 

Quienes más y mejor deberían estar informados, parecen encontrarse en la inopia.

 

© jvillalba

 

Anuncios