La comunicación depende de todos los que intervenimos en ella y la hacemos posible, o la dificultamos o, incluso, la cortamos. Si falla es por nosotros; si triunfa, también. Esto nos lleva a que todos somos responsables de nuestra comunicación.

¿Estamos preparados para asumir nuestra responsabilidad en esto? Por lo menos ¿lo aceptamos?. Hay quienes piensan que no es asunto suyo y que son los demás quienes tenemos que hacer el esfuerzo, pues comunicarse, mantener la comunicación y hacerla posible, supone -todos lo sabemos- un gran esfuerzo y entraña un gasto importante de energía, más cuanto más espinosa sea la situación.

Es verdad. Cada uno nos comunicamos como somos, con nuestras prácticas personales, con nuestro estilo individual. También tenemos un hábito comunicacional.

Cada expresión nuestra, verbal o gestual, cada manifestación gráfica o escrita, no deja de ser un magnífico test proyectivo, una ocasión para observar (percibir, recibir, aprehender) al otro y llegar a conocerle mejor.

La cuestión estriba en si solemos dejar que la gente se exprese tal y como es o en si, de alguna manera (suele suceder), queremos imponerles un estilo (el nuestro) que nos resulta cómodo. Es difícil sintonizar así; lo queramos o no, le estamos imponiendo a nuestro interlocutor que se exprese en nuestros términos y no en los suyos.

Hay quienes en vez de escuchar están esperando que respires, o a que hagas una pequeña pausa, para colarse en tu discurso. Creo que hay una explicación: simplemente no les interesa lo que les estás diciendo ni lo que les puedas decir; sólo les interesa lo que ellos tienen que decir (les gusta oirse, pero no sé si llegan a escucharse); son aquellos que se encuentran necesitados de clá.

¿Cómo hay que comunicarse con un tartamudo? ¿Y con un extranjero que habla una lengua desconocida? ¿Y un hombre con una mujer? ¿Y un religioso con un ateo? Y…

He observado que también hay musitadores, ésos que hablan bajito, en un tono susurrante, casi imperceptible. ¿No crees que se trata de una estrategia para crear una expectativa que suele ser defraudante?

© jvillalba

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