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De barcaza a jardinera
Alguien me ha dejado zambullirme en un libro que el autor le acababa de regalar con una dedicatoria que asciende con letra firme y decidida en diagonal, destinándole sus mejores deseos.
Me ha gustado surcar zambullirme en esas páginas surcadas de citas familiares que me han evocado algunas reflexiones.
Mi impresión es positiva y, como dice la solapa, “No estamos, pues, ante otro libro de autoayuda…”
Creo que estamos ante un ejercicio de catarsis que, partiendo de las emociones, las vehicula en un estilo epistolar, una autocarta o una misiva a sí mismo; es decir, una autoconfesión necesaria como punto de partida para elaborar un duelo y gestionar la situación. Así se comporta la psicología, y quienes la usan a su favor, demuestran inteligencia vital.
Me ha gustado acudir a esta confesión en voz alta, pues con independencia del estilo literario -que se deja leer y con soltura- contiene grandes ideas -no digo nuevas; tampoco digo que lo nuevo sea un valor o un valor en exclusiva- de las que me siento partícipe y resume en un decálogo una suerte de apoyaturas útiles para el autor, al que le devuelvo algunos comentarios:
Mi primera prioridad y ocupación, mi familia. En mi opinión, su principal angustia es ocupar el tiempo, que se contempla en las tres primeras reglas y en la novena (3×3). La segunda, cuarta y décima preocupaciones, cimentar su autoestima. Su tercer interés comprender el ‘efecto mariposa’ (las causalidades). La séptima y octava -familia y amigos- aluden a los depósitos emocionales, que se recoge también en la tercera.
Las reflexiones sobre las causalidades recuerdan a la doctrina Johnson Spencer.
El concepto que -dice- aprendió de Peters (“Yo, S.A.”), me parece que tiene un tratamiento contradictorio: en las páginas 20 y 21 parece representar el ‘sálvese quien pueda’, mientras que en las páginas 83 a 85 alude a la construcción de la propia marca, lo que se relaciona con la afirmación de la página 24 (“Eres lo que has construido”; aserto en participio pasado al que cabría retocar el tiempo verbal: Eres lo que construyes. En presente, pues es esta una labor inacabada)
La misma página 24 –en mi opinión- resta fuerza al mencionado decálogo, pues de las dos cosas fundamentales que comprendió, la primera es “Tu familia es lo más importante”. Adoptando su estrategia -me permito la reflexión-, median 62 páginas hasta el decálogo, lo que demuestra que cuanto más cerca de la crisis más importante se rebela la familia (¡Jejeje!). Por algo será…
Me ha gustado la referencia a “La Chalana”, reinventada como jardinera.
Reinventar no es sino aplicar las llamadas técnicas de recurso a la vida cotidiana, técnica que suele ser la base de las experiencias de supervivencia y que, en los casos que he podido estudiar, determinan la diferencia entre la vida y la muerte en situaciones de accidentabilidad y de catástrofes. (Añadiré al margen que a este tipo de planteamientos recurres cuando tienes que hacer algo y no cuentas con presupuesto, ya sea en la empresa o en la vida privada)
Como sabemos, la regla del 95% quizá deje el porcentaje todavía bastante alto; yo lo subiría, con generosidad, hasta el 97%, pero lo que el cuerpo me pide es situarlo en el 99% (así de mezquino resulta el contexto social.)
Hay un eje conductor que curiosamente soporta la confesión a posteriori y la dota de la fuerza que tiene el principio de realidad: el fallecimiento de un buen amigo. “Llena tus años de vida…” Si de causalidades hablamos, el insight de Fernando Marañón López le presenta, ante si, una muerte simbólica que le lleva a reinventarse; posiblemente fuera que le forzaron a morir y se vio forzado a renacer con otra identidad: “Si sólo eres el cargo que de momento tienes, un día no serás nada” (¡Gran verdad!)
¡Reinventa-te!
© jvillalba
Alguien que haya experimentado una situación límite sabe, con toda certeza, si sobrevive, que aportan un valor indiscutible: la perspectiva que permite discernir entre lo esencial y lo accesorio; son vivencias en las que te sumerges todo tú en el principio de autenticidad que, aunque no quieras, te muestran la esencia de lo importante, unos indicadores que te permiten matizar el concepto de realidad.
Lo digo porque puedo decirlo; en 1994 viví, en primera persona, una experiencia demoledora en la montaña.
Una experiencia en el filo mismo de la muerte es como un insight que cambia tu perspectiva para siempre, posiblemente –según lo veo, para mejor, pues quebrado y endurecido, esa sacudida profunda te permite reorientar tu guión de vida y, casi sin duda, vivirla sintiéndote razonablemente feliz.
Ahora, Pablo Vierci nos ofrece una visión destilada, con el paso de los años, de aquella que otros jóvenes, entonces, vivieron en 1972 atrapados en los Andes.
Por mi afición y dedicación a la montaña, recuerdo con viveza los noticiarios de entones, las enconadas polémicas que suscitó, el libro de 1974, tantas veces reeditado, la película de 1993…
Considero que la lectura de la sociedad de la Nieve hay que abordarla como un ejercicio de intimismo, una ocasión que se nos brinda para reflexionar en paralelo con la situación actual de cada cual; planteándose, quizás, la propia escala de valores o el catálogo de prioridades que rige nuestra agenda, así como nuestras rutinas de relación con las personas que más queremos y con los otros que engrosan nuestra red social e, incluso, analizar la distribución de nuestro tiempo como indicador vital de importancias relativas y la correspondencia entre lo que contestaríamos a una supuesta encuesta vital y la distribución real de nuestras 24 horas diarias.
Tal vez también esas reflexiones nos informen sobre el estado de nuestros diálogos, en esta sociedad de la conversación.
© jvillalba
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La sociedad de la nieve. Pablo Vierci. Editorial debate. Abril 2009 (ISBN 978-84-8306-833-5)
Viven. La tragedia de los Andes. Editorial Noguer. Piers Paul Read. 1974 (ISBN 84-279-3829-2)
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_Somos un recuerdo en este paraje. Sus muros y yo llevamos atesorando años y viajeros que, como tú, pasaron aquí la noche. No quise molestarte, pues los viajeros han de encontrarse consigo mismos antes de encontrar el camino.
_Pasa, tengo algo para ti -me dijo entregándome una antigua y herrumbrosa llave- y desapareció dejando la puerta entreabierta, invitándome a pasar al punto de partir.
Titubeando, con la mochila ya en la mano, entré sigilosamente. La nave era espaciosa en su recoleto románico, semioscura. Por las vidrieras monocromas se empezaban a filtrar haces de luz blanquiazul. Se respiraba soledad.
No me dio ocasión de articular palabra. Apareció y desapareció dejándome claro que no estaba interesado en conversación alguna. Tras de mí cerré ambas puertas -portezuela y portón- y marché impactado por aquel suceso, pero agradecido.
¿Qué puertas debería descerrajar en mi camino?
© jvillalba
(Desde Ítaca a Odiseo)
Pepe Medina me ha sorprendido esta mañana con una invitación a visitar “Mejorar tu vida” (Ya veis que para el título de la sección ha elegido un infinitivo, un verbo de acción). Creo que no incurro en indiscreción alguna si difundo su mensaje en este foro.
Debo añadir que, como es natural con alguien que conoces, me he aprestado a responderle, pues al igual que Z también contabilizaba un pendiente con Pepe, que se remonta a Octubre pasado con motivo de un post (De la “Generación Y” a la “Generación Z”) que publicó en Ítaca (Blog promovido por Expansión&Empleo) sobre la Generación Y (Gamers), y no tuve ocasión de replicar.
Antes de tomarme la iniciativa de invitaros al viaje que propone, mencionar dos cuestiones:
Si la introducción refiere a Z como: “El Odiseo que viaja puede ser cualquiera de nosotros. Se llama Z. Un ser humano, con todas sus grandezas y miserias (…)”; el capítulo primero ciñe su identidad a la de un hombre casado: “Giró la vista a la izquierda de la cama. Sara, su mujer, dormía plácidamente, de espaldas a él y al ventanal. Le molestaba la luz del alba.”
Nada que añadir, salvo reparar en el matiz.
Por otra parte, declarar que me ha causado alegría encontrarme con una frase especialmente feliz “En todo podemos mejorar, sin ser los mejores en todo“, de la que participo plenamente.
Saludos,
© jvillalba
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“Me complace comunicarte el lanzamiento de “Mejorar tu vida”, una nueva andadura que encontrarás en nuestra página web, dentro del apartado Sala de Prensa y Eventos. Te invito a descubrir las vivencias de Z, una persona que, por casualidad, comienza, de forma sencilla, a buscar cómo mejorar su vida y la de las personas que le rodean. Cada martes aparecerá un nuevo capítulo, algo nuevo que le sucede a Z. Espero que disfrutes con estas pequeñas historias. Quizá alguna te pueda ser de utilidad para mejorar tu vida en pequeñas cosas que están a tu alcance. Así, poco a poco, andando el camino paso a paso, es como construimos todo lo que vale la pena.”
Haz click para comenzar el viaje.
José Medina”
Presidente Ray & Berndtson España y Portugal
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