Hoy, día primero del año, tenemos por delante 8.784 horas. Esta es mi primera reflexión para un año bisiesto: 8.784 horas.
Los expertos en gestión del tiempo recomendarían pararse a pensar, inventariar actividades y proponerse objetivos, evaluar aquellas a tenor de éstos, propondrían priorizar unos y otras, organizarse, discriminar entre lo urgente y lo importante y tomar decisiones, echar mano de la agenda o de alguna herramienta time system o de un Personal Digital Assistants, trabajar a plazos, introducir la rutina de la puntualidad, idear colchones de tiempo, establecer un modelo de gestión eficiente del correo, del email, del teléfono, de las visitas y para las reuniones; empezar a utilizar filtros de diferente cuño, proponerse identificar los ladrones del tiempo, aprender a decir ‘no’… y un sin fin de tácticas más, como gestionar adecuadamente secretarias o asistentes y aprender el arte de la delegación, también conocer los propios biorritmos y la propia curva de rendimiento…; todo ello para rentabilizar nuestro caudal de tiempo.
Pero no son estas las consideraciones que me interesan hoy, un año en el que la crisis parece que perdura y que en las familias adoptará el formato de la recesión. Un año que, recién anunciado, antes de dar la primera campanada, ya se sabía portador de un ADN de mala calidad.
En este primer día de un año, al que se le supone que precisará ingeniería genética para subsanar una herencia deficitaria, prefiero adoptar una perspectiva diferente a la del euro y me doy cuenta de que todos somos iguales en lo que considero su mejor virtud: el tiempo que se nos ofrece por delante.
Es mi segunda reflexión para el año: todos somos igual de ricos en horas, minutos y segundos. Todos. Todas las personas y todos los humanos; todos tenemos un patrimonio de 8.784 horas que ya hemos empezado a gastar o a invertir, pues el tiempo no podemos almacenarlo, ni congelarlo, ni estirarlo; sencillamente transcurre, pasa, se derrama grano a grano y, a cada grano, se eclipsa.
Se trata, entonces, de plantearse cómo gastamos nuestro patrimonio, en qué y con quiénes, a quién se lo ofrendamos como una dádiva o a quiénes les restringimos o les privamos del nuestro. Y en qué y con quiénes acompasamos nuestro tiempo.
Hay un conocido fenómeno llamado banco de tiempo, o del tiempo, en virtud del cual las personas afiliadas intercambian el valor de su tiempo; un capital de horas que todos tenemos. Un sistema económico en el que no interviene moneda alguna.
El tiempo es oro; esto bien lo saben las familias desde tiempos inmemoriales; véase, por ejemplo, el tiempo que nos dedican las denominadas clases pasivas –los ancianos, por ejemplo- y el valor de las actividades que realizan a favor de sus familias y el coste que les supondría si no las asumieran ellos.
Podemos regalar dinero, o bienes materiales, pero el dinero no tiene el valor del tiempo aunque se nos entregue dinero por nuestras horas trabajadas. Podemos hacer obsequios, pero las treinta monedas no suplirán jamás la compañía, el cariño, la conversación o la serenidad que puede transmitirse en virtud del roce y de la complicidad.
Este año 2012 parece que será difícil; sin embargo somos ricos, tenemos un patrimonio que, queramos o no, hemos de gastar y en esa sucesión de actos de consumo estará la diferencia entre el bienestar y el malestar. Un caudal de huidizos segundos que grano a grano nos permitirá edificar una historia que merecerá la pena, o no, acariciar.
© jvillalba









10 comentarios
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2 enero 2012 a 8:47 pm
jvillalba
Lamíquiz, Nacho Cambralla y Salvador J. Marco: muchas gracias por la mención. Saludos cordiales,
4 enero 2012 a 4:34 pm
Sergi
Hola Javier,
Como siempre tan oportuno e interesantes tus comentarios,que suerte al menos que todos seamos iguales al menos ante un juez tan implacable no?
Buen año nuevo
Un saludo.
4 enero 2012 a 7:30 pm
Anónimo
Muchas reflexiones y acertadas, no quiero pensar si esto ha sido el dia 1 que pasará cuando nos encontremos mas metidos en el 2012, felicitaciones.
5 enero 2012 a 4:32 pm
Anónimo
Javier: me encanta la reflexión que has hecho sobre el tiempo, aunque me he estresado con tanto minuto. Voy a comenzar a malgastarlos.
9 enero 2012 a 4:11 pm
Jose Manuel
Buena reflexión, hay que aprovechar el tiempo y tener claro que durante el año somos todos iguales en el tiempo solo hay que saber como aprovecharlo
10 enero 2012 a 8:23 pm
jvillalba
Aunque con retraso motivado, gracias también por vuestras menciones: Virginio Gallardo, Luis Manuel, Cristina Mayordomo, Conrado Escobar, Iván Vila Vergara, Emilio Iberbuden, Miguel A. Rodriguez, Managers Magazine, Nacho Muñoz y Santi Garcia. Saludos cordiales,
10 enero 2012 a 8:24 pm
jvillalba
Aunque lamento no haberte contestado antes, te agradezco el comentario, José Manuel; espero que me concedas que estaba aprovechándolo en otros escenarios. Buen año.
10 enero 2012 a 8:27 pm
jvillalba
Jajajaja. Simpática reflexión, Cristina, que sabes que te agradezco, como también que confío detraer algunos de los míos para deleitarme con la lectura de tus próximos minutos. Un abrazo,
10 enero 2012 a 8:28 pm
jvillalba
Felicidades para tí con el deseo de un año cargado de buenos momentos. Muchas gracias por tu amable comentario, al que hubiera deseado poder atender antes. Saludos cordiales,
10 enero 2012 a 8:39 pm
jvillalba
Hola Sergi, aunque me llego con retraso, no quiero dejar de comentarte que me parece muy atinada tu calificación del juez de arena, cuyo impetérrito veredicto espero que te sea favorable en este año que tenemos por delante. Un abrazo,