Esta mañana me ha sorprendido el lead inusual de la noticia “Empleo en Recursos Humanos: Se busca Jefe de Personal”, publicada por RRHH Digital, rotulada tal y como sigue: “Estamos buscando gente que le gusta predicar con el ejemplo.” (Creo que Monster ha sabido llamar la atención; pronostico que recibirá numerosas candidaturas.)
Con independencia del puesto -entre tanta sequía para el empleo- y de los requerimientos, haciendo caso omiso del detalle de la convocatoria, quiero recalcar tan afortunada entradilla: “Estamos buscando gente que le gusta predicar con el ejemplo.” Oráculo que interesa grabar a fuego en la memoria de gestores y directivos; y con letras de oro en los frontispicios de los templos de la productividad.
Queriendo creer que se fundamenta más en el estilo de MM Packaging Ibérica, miembro del grupo Mayr-Melnhof, que en un eslogan publicista, dicha frase lapidaria representa una declaración de principios, la principal; es decir, la principesca, pues nos pone ante una de las primeras responsabilidades de quienes ostentan mando: dar ejemplo; ser modelo de actuación.
Pero también representa un compromiso institucional. No se olvide.
En aplicación a los gestores de empresas de la filosofía del ya Marqués Del Bosque, viene al caso parafrasear lo que dijera ayer: “(…) podremos perder un partido, pero no podemos olvidar que somos un ejemplo para los demás”. Esta concepción alude a la responsabilidad que conlleva ser un personaje público y/o mediático, sea o no un deportista de élite, al igual que los mandos la tienen sobre los equipos que gobiernan y ante quienes, con o sin dependencia de ellos, les observan. Responsabilidad que les viene conferida por el mero hecho de ejercer un papel principal y erigirse en modelos a los que imitar y que algunos o muchos quisieran emular.
Con frecuencia se nos olvida el impacto que el estilo y el comportamiento de líderes y gestores tiene en la percepción de quienes les siguen, ya sea por devoción o por obligación. Como también olvidamos incluir en las interminables listas de herramientas para la comunicación, el poder de convicción o la incredulidad que provocan –según administren su reputación y se comporten, sobre todo en las pequeñas ocasiones- todos aquellos que más o menos mandan.
“Gente que le gusta predicar con el ejemplo” equivale a manifestar con rotundidad que los hechos están por encima de las palabras, que se valoran las obras por encima de las buenas razones o, como le imprecara la multitud a Zenón, que “el movimiento se demuestra andando”.
La prueba irrefutable del líder es que le sigan a uno y lo hagan líbremente. Creánme si les digo que alguien que no dé ejemplo no será libremente seguido.
© jvillalba









2 comentarios
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10 febrero 2011 a 8:37 pm
jvillalba
Muchas gracias por la mención a: Ana Herradon, Pablo Roux, Ormiga Viajes, José Miguel Bolívar, Juan Martínez, Ana Delgado, Eugenio de Andrés, intermediaciónMOABPI, Gonzalo Álvarez, Marcelo Monzón, Gosia Pajak, ProfesionalesExitoso y Jack Freeman. Saludos cordiales,
18 marzo 2011 a 7:34 pm
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