Según la AI, el II informe sobre la percepción de los internautas de los bulos en la red señala que el 70% de los internautas no sabe distinguir entre una noticia y un bulo, porcentaje que ha crecido un 10% con respecto de 2008.

Algunos han dicho que este hecho pone en duda la credibilidad de Internet como fuente de información, afirmación con la que no estoy de acuerdo, precisamente por el carácter horizontal de la Red, que también permite denunciar la emisión o propagación de bulos anulando de esta manera su efecto.

La AI menciona los cuatro rasgos diferenciales del bulo, como son (atemporalidad) la inexistencia de fecha en los mensajes, la omisión de la supuesta fuente de información (anonimato), la introducción de un gancho (si se desatiende ocasiona una pérdida de oportunidad) y la petición expresa (reenvío).

Tales rasgos proporcionan unos primeros indicadores para diferenciar el bulo de la noticia, pero no siempre se cumplen los cuatro, pues, por ejemplo, podrían referir fuentes falsas.

Este verano, como parece que viene sucediendo desde 2003, hubo internautas que estuvieron pendientes de avistar dos lunas desde la tierra… Antes de sufrir las consecuencias de un bulo es recomendable, siempre que no se tenga certeza sobre el contenido de un mensaje, máxime si éste ha sido reenviado por un familiar, amigo o conocido, es recomendable tratar de acreditar la fuente y preguntarse por su solvencia como origen de esa información. Las más de las veces basta con introducir el asunto o una parte del mensaje en un buscador para darse cuenta inmediatamente de que se trata de un HOAX, otras, ante amenazas más serias lo más aconsejable será realizar consultas en línea en sitios acreditados como pueden ser –entre otros- Shell Security, Inteco-Cert o Alerta antivirus, lo que puede ahorrarnos quebraderos de cabeza.

© jvillalba

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