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En cinco principios se condensa el enfoque publicitario que propone Pablo Alzugaray (Shackelton):
- La creatividad de qué; por contraposición con la metodología del Cómo.
- Interesar en vez de interrumpir.
- Desintegrar; hay que reescribir cada idea para declinarla en cada canal.
- Arriesgar; -como dijeran otros- “El riesgo está en no arriesgar”
- Nada comunica más que un hecho.
Pilar Lladó (Estudio de comunicación) se circunscribió a la magia del siete: cuatro principios para gestionar la comunicación, auxiliados por tres herramientas.
- La comunicación se construye desde el receptor, lo que explica la importancia de conocer al propio público.
- Con visión integral, transversal, estratégica y bidireccional.
- Gestionada por profesionales.
- El equipo interno tienen que complementarse con el equipo externo (la ayuda externa aporta objetividad, experiencia y medios extraordinarios)
Sobre la base de tres herramientas esenciales:
- Auditoria de imagen.
- Plan de comunicación.
- Manual de crisis.
Ángel Expósito (ABC) abogó por la verdad, no exenta de ilusión, y llamó la atención a los medios para que cambien el prisma, enfoque por la importancia que ya resulta necesario en este panorama español en el que parece haberse diluido la prensa de referencia, por oposición a la “otra”.
Es una realidad que todo el medio está demasiado politizado y no puede confundirse política económica con economía, con quienes la hacen, empresas y ciudadanos. Y ya va siendo hora de empezar a hablar de lo importante.
Se echa en falta una cultura mediática en las empresas y tampoco puede confundirse periodismo con publicidad. Las empresas tienen una responsabilidad muy importante en esta sociedad de percepciones y en la construcción de la agenda mediática, en la que muy pocos empresarios son visibles más allá de las juntas de accionistas y en donde no figuran los profesionales y técnicos hablando con verdad de productos y servicios, hecho que tiene más fuerza que cualquier anuncio publicitario.
A futuro no podrá sobrevivir el exceso de medios con el que contamos ahora y será necesario redimensionar el medio informativo, como también reordenar la economía, si bien nos conviene que subsistan todos los soportes informativos.
En este panorama actual, también la responsabilidad de los comunicadores es replantearse dónde dirigir la noticia.
Jordi Segarra (Segarreteres International) estableció un eje bipolar para comentar lo que la comunicación política hace -y no debería- y lo que recomienda que hagan en su lugar.
La comunicación política la formulan los políticos; deberían hacerla profesionales externos.
Se basa en la suposición e improvisación sobre el electorado; debería fundamentarse en la investigación.
Es un monólogo y debería ser un diálogo.
Se dirige a los políticos, cuando debería destinarse al electorado.
Se propone convencer; debería albergar el propósito de interesar para poder involucrar.
Naturalmente, las referencias a la campaña de Obama fueron constantes, como también se salpicaron ejemplos, referidos al gobierno y a la oposición, entresacados de los pasados comicios al parlamento europeo.
Los diez mandamientos de José Manuel Velasco (Dircom) se encierran en uno: “Hablarás menos y escucharás más”.
- No mentirás ni te mentirás a ti mismo.
- No ejercerás el periodismo.
- No dejarás que la realidad estropee un buen titular (titular y contenido han de ser coherentes).
- No idolatrarás a tu jefe (se trata de poner su ego al servicio de la organización)
- No robarás ideas a la competencia, salvo que sea inevitable (mejor será decantarse por aplicar bechmarking)
- No citarás en vano (no utilizarás citas en vano)
- No utilizarás la publicidad como arma arrojadiza.
- No levantarás falsas expectativas.
- No agredirás al español (la profusión de nombres extraños evidencia una falta de contenido en ese producto)
- Tratarás el presupuesto de los demás como al tuyo mismo (sin aprovecharse de la crisis para rebajar precios)
© jvillalba
Los que asistimos el día 18 de junio a esta plaza pública de la comunicación, seguramente coincidamos en que el menú se sirvió de manera desigual: mejor la mañana que la tarde, ponencias de valor que aún pusieron más de manifiesto la falta de pericia comunicacional en algunos ponentes; oradores impactantes versus deficientes comunicadores empecinados en la venta de los servicios de la empresa representada en su turno de palabra; alocuciones preparadas, exposiciones teatralizadas, anotaciones para guiar la improvisación, lectura colegial para no perder el hilo de Ariadna y alguna representación de charla de café… interpretaciones salpicadas por las presentaciones de los patrocinadores, en algunos casos acertadas, en otros menos afortunadas.
El aforo, al 50%, lo que significa un éxito de convocatoria con más de 400 asistencias.
Al final le queda a uno la sensación de que para ser un buen comunicador algo nos falta todavía de arte escénico y más entrenamiento en arte dramático.
Javier Reyero, que nos regaló “Hablar para conVencer”, condujo el acto con acierto… y creo que convenció.
José Manuel Velasco desgranó sus diez mandamientos, Pablo Alzugaray resumió en un quinteto el nuevo paradigma publicitario, Ángel Expósito condensó su visión sobre el descarrío mediático y el papel que les toca jugar a las empresas en ello, Jordi Segarra trasladó un recetario, recordatorio del viejo dicho: “¡Zapatero a tus zapatos!”. John A. Lynn mostró un estilo diferenciado, que debería servir de reflexión para los nuevos planes de estudio en este país. Ángel Riesgo estuvo afortunado en su charla con Marcos de Quinto, mini diálogo que nuevamente tuvo por objeto la práctica publicitaria.
También intervinieron Nuria Vilanova, Miguel Churruca, Manuel Polanco, Pilar Lladó, Juan Cruz, Joaquín de Enea y José Miguel Sánchez Guitián.
También allí quedó patente que la comunicación sigue a la zaga buscando su hueco en las empresas y me parece que todavía se encuentra en los albores de su formalización, pues sigue siendo un saber en busca de disciplina en el que todavía hoy, allí y en las empresas, prima la doxa sobre la episteme. Es como si esta función, a la deriva de las corrientes informacionales, precisara de firme amarre para afirmarse.
En conjunto, el Ágora mereció la pena.
Ahora lo que corresponde es acudir para conocer el estudio al que nos invita Arena Media Communications: “Hacia un nuevo modelo de comunicación. Claves ejecucionales”; cuya presentación está programada para el próximo 9 de julio.
© jvillalba
Alguien que haya experimentado una situación límite sabe, con toda certeza, si sobrevive, que aportan un valor indiscutible: la perspectiva que permite discernir entre lo esencial y lo accesorio; son vivencias en las que te sumerges todo tú en el principio de autenticidad que, aunque no quieras, te muestran la esencia de lo importante, unos indicadores que te permiten matizar el concepto de realidad.
Lo digo porque puedo decirlo; en 1994 viví, en primera persona, una experiencia demoledora en la montaña.
Una experiencia en el filo mismo de la muerte es como un insight que cambia tu perspectiva para siempre, posiblemente –según lo veo, para mejor, pues quebrado y endurecido, esa sacudida profunda te permite reorientar tu guión de vida y, casi sin duda, vivirla sintiéndote razonablemente feliz.
Ahora, Pablo Vierci nos ofrece una visión destilada, con el paso de los años, de aquella que otros jóvenes, entonces, vivieron en 1972 atrapados en los Andes.
Por mi afición y dedicación a la montaña, recuerdo con viveza los noticiarios de entones, las enconadas polémicas que suscitó, el libro de 1974, tantas veces reeditado, la película de 1993…
Considero que la lectura de la sociedad de la Nieve hay que abordarla como un ejercicio de intimismo, una ocasión que se nos brinda para reflexionar en paralelo con la situación actual de cada cual; planteándose, quizás, la propia escala de valores o el catálogo de prioridades que rige nuestra agenda, así como nuestras rutinas de relación con las personas que más queremos y con los otros que engrosan nuestra red social e, incluso, analizar la distribución de nuestro tiempo como indicador vital de importancias relativas y la correspondencia entre lo que contestaríamos a una supuesta encuesta vital y la distribución real de nuestras 24 horas diarias.
Tal vez también esas reflexiones nos informen sobre el estado de nuestros diálogos, en esta sociedad de la conversación.
© jvillalba
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La sociedad de la nieve. Pablo Vierci. Editorial debate. Abril 2009 (ISBN 978-84-8306-833-5)
Viven. La tragedia de los Andes. Editorial Noguer. Piers Paul Read. 1974 (ISBN 84-279-3829-2)
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